Roberto Matosas
Desde hace más de 20 años estoy dedicado al entrenamiento de las habilidades intelectuales y a enseñar maneras de cómo activar el potencial intelectual y, además, en la búsqueda de descubrir los caminos más efectivos para orientar el esfuerzo humano. En lo intelectual, académico, laboral, y lo deportivo. Las razones de esta búsqueda son obvias, ya que todo avance personal relevante depende de los distintos y continuos aprendizajes a los que estamos sometidos durante toda la vida.
La semana pasada asistí a una valiosísima e inolvidable experiencia, previa a la presentación del actualizado e innovador Programa sobre el Desarrollo de las Habilidades de Pensamiento del que soy facilitador y distribuidor en el Estado de Veracruz, que sin duda reforzará notablemente mis convicciones de lo que debe ser un enriquecedor aprendizaje académico. Y humano!
La Comunidad educativa Simón Bolivar, en las afueras de Xico (en plena montaña!), población de 2.000 habitantes a media hora de la ciudad de Xalapa, alberga a unos180 estudiantes destacados en la República mexicana. Su fundador es el C.P. Guillermo Silva Alfaro, un hombre que se ha dedicado de lleno- junto con su familia- a fomentar el aprendizaje significativo y trascendente en la etapa escolar del niño. Ha integrado distintos programas para desarrollar el potencial intelectual, desde métodos de estudios hasta técnicas nemotécnicas muy eficaces para que el avance y el crecimiento académico sean reales y con resultados observables para todos.
Personalmente, sin saber que asistiría a tan estupenda demostración pedagógica, nos deleitaron con una exhibición de la manera cómo funciona la pequeña comunidad y los diferentes programas elegidos, los que se están impartiendo a los niños.
1. A un grupo de primero de secundaria les mencionamos 25 palabras y- de memoria- las repitió ordenadamente al unísono todo el grupo; también a su requerimiento, se les pidió que mencionaran las palabras sin un orden y le repetición fué unánime y sin...ninguna equivocación! Además deletran frases de izquierda a derecha y de derecha a izquierda con muchísima fluidez!
2. Jovencitos de tercero de secundaria se reunieron en dos grupos de cinco, dónde a cada grupo se les mencionó- a su pedido- una palabra para hacer una búsqueda sobre la misma y relacionar los datos obtenidos; después de media hora de trabajo, resumirlas en una- o dos- páginas muy bien redactadas de su investigación. Esto solamente con un diccionario de apenas 200 hojas. Sin enciclopedia o internet...
3. Una adolescente del mismo año, leyó cuatro párrafos de un tema de historia y el resto se dedicó a escribir palabras importantes de cada párrafo, para posteriormente relacionarlas y mostrar a través de la escritura su comprensión de los párrafos mencionados. Un método para resumir y dar a conocer conceptos a través del canal auditivo. Dejando atrás la aburrida y tediosa toma de apuntes, tan tradicional y cansada como de discutible eficacia.
4. Para finalizar, otro grupo de primero de secundaria nos dió una demostración de cálculo mental matemático sorprendente! El maestro ordenó una operación aritmética - con raíz cuadrada incluída- y en dos segundos el resultado oral del grupo no se hizo esperar; para nuestra sorpresa tardó más en dar el resultado la pequeña calculadora de uno de nuestros compañeros que el cálculo de los niños!
No descarto que haya otros centros que están a la búsqueda o ya implementando estos u otros valiosos métodos didácticos. Para mí ha sido una gran sorpresa, no solamente por la extraordinaria visión y empuje que ha tenido el Contador Silva Alfaro, persona que ha dedicado su vida a la búsqueda de la excelencia educativa, también impactan su preparación minuciosa para explicar la filosofía que lo guía ya que es un gusto escuchar su fundamentación y saber por qué ha elegido estas diferentes metodologías. Realmente inspiran sus puntos de vista ya que cuando alguien habla con conocimientos, pasión por lo que hace, convicción y con el respaldo de los resultados, el respeto y la admiración toman lugar.
Además, una experiencia más para comprobar que hay mexicanos que no le echan la culpa a la carta preferida de los deterministas- “lo cultural”- para hablar de por qué no se hacen las cosas, por qué cuesta tanto avanzar, reflexión tan extendida en todos los ámbitos como una de las explicaciones funestas y lapidarias por la falta de progreso constante y consistente. Argumento tan esgrimido como repetitivo para no llevar a cabo las transformaciones que hay que emprender y los cambios cada vez más necesarios en cualquiera de las actividades; lo que se requiere es otro tipo de creencias y preparación del recurso humano para hacer la diferencia. La gran diferencia. Esa que todos queremos ver traducida en calidad personal (por sobretodas las demás), productividad, desarrollo y excelencia académica por la manera cómo se valora la capacidad en estado germinal de los niños y de la gente en general. Personas que saben que seguir el programa de la federación o de la secretaría no alcanza para ser diferentes. Y mejores!
Enseñar, aprender, estudiar y, sobre todo formar habilidades es mucho más que solo memorizar, camino que para la mayoría de los niños y adolescentes se ha convertido en la única manera de aprender. Para la calificación. Para pasar de año. Como demostración de aprovechamiento... Aunque se lea muy poco o nada (son bajísimos los índices de lectura en el país) y menos que se sepa comprender lo leído; ni que hablar de dar una clase explicando un tema o una lección. Menos aún de hacer un resumen o una síntesis teniendo en cuenta la manera diferenciada que tiene el cerebro para procesar la información. No está dentro del curriculum escolar...
Qué hacer en nuestro medio para combatir el bajo nivel que muestran los alumnos, la ausencia de programas que les permitan saber que pueden aprender, desarrollar sus habilidades hasta dónde ellos quieran, darle cauce a su increíble creatividad y de esta manera reforzar su propio valor y el gusto por el aprendizaje; cómo superar la escasez de pensamiento crítico por la falta de lectura? Cómo sembrar en ellos la inquietud por saber más cada día; cómo hacer para que sientan gusto con el aprendizaje? Podremos despertarlo incluso a través de una mejor relación interpersonal y educación de las actitudes?
En defintiva, cómo hacer realidad y enseñar al niño a poner en práctica esa máxima de la extraordinaria maestra Marva Collins:
“Yo puedo es más importante que el IQ!”
Los padres y educadores nos enfrentamos a la necesidad de tener respuestas para todas estas preguntas, cada vez más urgentes y que nos exigen la diaria búsqueda de soluciones. ¿Trabajar juntos padres, maestros, escuela? Nueva metodología? Programas del gobierno más acordes con las situaciones ambiguas y desafiantes que ya vivimos, que se acentuarán en los próximos años por la complejidad y rapidez de los cambios? Más inversión?
Podremos imitar- mejorando- lo que algunas escuelas ya están llevando a cabo con avances significativos en las habilidades que van a necesitar los alumnos en el futuro?
* Inventiva, creatividad, pensamiento crítico
* Conocimiento actualizado
* Necesidad de ser "aprendices" de por vida
* Querer trabajar en cooperativa
* Saber usar las nuevas tecnologías
* Saber encontrar la información necesaria en el enjambre de información (correcta y falsa) existente
* Saber por lo menos Inglés, además de su idioma materno
Y si comparamos estas habilidades con lo que se les enseña en las escuelas a los alumnos:
* resolver un examen (generalmente a través de la memorización)
* silencio y obediencia
* escuchar la gran parte del tiempo
* libros que no se modernizan
* trabajo individualista y competitivo
* Programas muy estructurados, iguales para todos
* Profesor es el que sabe, los alumnos pueden llegar como máximo a saber lo que él
* Clases de computación únicamente como un extra (digamos que 40 minutos a la semana el alumno tiene la oportunidad de usar una computadora para aprender como usar un procesador de palabra o para practicar sus multiplicaciones)
* Graduarse "Por Fin" de la escuela para no tener que estudiar más.
La Educación, la enseñanza, el aprendizaje, no funcionan en base a recetas. Sí teniendo en cuenta el sentido común y la apertura mental a lo que la época nos pide y necesita: otra orientación- urgente- para formar al ser humano. Si pensamos en el niño y lo valoramos, lo haremos. Sino seguiremos limitando el futuro de las generaciones venideras de mexicanos y por supuesto de nuestros hijos. De todos es la decisión.
Roberto Matosas, Veracruz, mayo 2005

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