El Poder de construir una vida
Por Roberto Matosas
“Optimista es el que mira a los ojos. Pesimista es el que se mira a los pies”.
G.K. Chesterton (1874-1936) escritor británico
En las últimas semanas he conversado con gente que me transmiten su preocupación por el estado actual del mundo, de la sociedad, de cómo se sienten, de su falta de poder, están frustrados, enojados, confundidos o impotentes. Hablan de que su vida está "fuera de control," lo mal que está la economía, que sus jefes están reduciendo los presupuestos y por alguna otra razón sus objetivos son saboteados por los poderes más allá de su control. Por encima de todo, me explican cuidadosamente que no tienen la culpa!
Un estado de ánimo generalizado que genera desesperanza, confusión, negativismo y hasta pleítos y rencillas con los demás, en el trabajo y en el hogar.
Y entiendo que todos nos sentimos, parte del tiempo, en ese estado de ánimo. Recuerdo la frase de Vince Lombardi que "el cansancio nos hace cobardes”. Más de una vez he sentido que algo me cuesta mucho, muchísimo y después de pasar varias veces por lo mismo, me he dado permiso o me he tomado un descanso, o ‘he cambiado de canal’ cuando nada parece funcionar.
Pero en los últimos meses he sentido algo diferente. Algunas personas se están acostumbrando a estar enfermos, presionados, desanimados y cansados. Algunos de nosotros se están volviendo muy cómodos con la idea de que la vida es ingrata, que la economía está mal, que los tiempos son duros, y se repiten, una y otra vez, "no hay nada que podamos hacer al respecto."
He aprendido a no aceptar esto! Porque simplemente no es verdad.
A medida que pasan los años, reconozco que el tiempo parece ir más rápido y es sólo "recientemente" que los terremotos han devastado Haití, Chile, Fukusima y ahora la tragedia de Oslo. Parece que los terroristas y las tasas de desempleo, los precios de la canasta familiar, el alquiler de la vivienda, han infligido un trauma tras otro en nosotros. Y, por supuesto, la delincuencia, la enfermedad y los accidentes están a nuestro alrededor. Sin mencionar la agitación en Oriente Medio y el precio de la gasolina.
¿Qué puede hacer una persona?
Con demasiada frecuencia nos perdemos en la ansiedad. Por todo.
Les animo a darnos cuenta que la mayor parte del tiempo, ninguno de estos eventos nos ocurren personalmente. En la mayoría de los casos, si las noticias no nos informaran ni siquiera nos daríamos cuenta. A través de la magia de los medios de comunicación, es como si estas cosas estuvieran ocurriendo en cada uno de nosotros, en nuestros propios hogares, todos los días. Esto es agotador y no es bueno!
Es de vital importancia controlar lo que podemos, a partir de nuestro círculo de influencia! No podemos controlar la naturaleza, o los políticos, o la economía. Pero, afortunadamente, estamos en control casi total y completo de‘nuestra programación diaria’.
Usted y yo decidimos cómo vivir la vida! Elegimos qué comer. Podemos elegir los amigos y cómo gastar o invertir nuestro tiempo. Decidimos los valores y las acciones que determinarán los resultados. Si me levantara temprano, trabajara más organizado y planeara la mayor parte de mis actividades, mantuviera la concentración y midiera los progresos realizados por mis resultados, la mayoría de las cosas irían de otra manera. Cómo tan sabiamente lo expresó el Mahatma Gandhi: “sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”. Y para ser ese cambio al que aspiro, también el gran Viktor Frankl nos recuerda desde su estadía en un campo de concentración: cada uno es responsable de su manera de pensar, aún en los momentos más humillantes, crueles y sin sentido a los que la vida nos enfrenta. Cada uno decide cómo se quiere sentir en cada momento, eso es un privilegio que nadie nos puede quitar.
Se dice que vivimos en un planeta pequeño y que con los milagros de la comunicación es cada día más pequeño. Y esto es cierto. Los seres humanos siempre han vivido en pequeños pueblos, casi tribales, y todavía lo hacen. La mayor parte de mi tiempo lo paso con mi familia y una veintena de amigos. Mi optimismo, bienestar y mis valores, la ética de trabajo y éxito diario no están determinadas por los políticos o por la revueltas en Libia o los eventos en Oslo (con todo lo importante que esto puede ser). Mi éxito diario está determinado por mi despertador, mi lista de tareas pendientes, mi uso del tiempo, los abrazos y la cooperación de mis amigos. Mi éxito está determinado en hacer las cosas que sé son útiles, o si me distraigo con las noticias, los chismes o permito que la preocupación consuma las energías que puedo canalizar de otra manera.
Yo creo que es lo mismo para usted.
Las personas altamente realizadoras, emprendedoras, optimistas, se centran en lo que pueden controlar y en las decisiones que toman. En cómo usan su tiempo y su energía para obtener resultados inmediatos en su propio rincón del mundo. Ellos trabajan con todo. “Ponen toda la carne al asador!” Asumen la responsabilidad plena por ellos, sus vidas, su productividad y sus contribuciones.
Deja que otros se preocupan por "la economía". Haz todo lo posible en las ocho horas de hoy. Deja que otros se preocupen por los terremotos y revueltas en todo el mundo. AYUDA como puedas y, sobretodo, permite que tu enfoque sea en tí mismo, tu familia, tus relaciones y tu trabajo diario. Y sé agradecido. Estamos vivos, tenemos trabajo que hacer y tenemos el poder de hacer más de una diferencia. La que emana de tus decisiones! Empieza donde te encuentres, hazlo bien, y construye sobre eso. Es suficiente. Y una sugerencia más:
Da a alguien un gran abrazo entusiasta todos los días.
O saluda a una vieja amistad por teléfono!
O agradece con un correo algo que alguien hizo por ti. Es un gran depósito para la cuenta emocional.
Y contagiarnos ese humanismo que todos necesitamos para compartirnos emociones, afectos y esa enorme característica de la fortaleza del ser humano que es la gratitud.
Me ha gustado muchisimo lo que nos has puesto por aqui porque tienes toda la razon del mundo, asi que muchas gracias!
Publicado por: Farmacia | octubre 07, 2011 en 09:46 a.m.