"Un pato sentado no puede atrapar a un pavo que se mueve".
Published: June 25, 2011
This interview with John W. Rowe, chairman and C.E.O. of the Exelon Corporation, the electric utility, was conducted and condensed by Adam Bryant.(The New York Times)
P. ¿Cuáles fueron algunas de las lecciones de liderazgo para que crecer?
A. Yo me crié en una granja en Wisconsin con mis padres dedicados la agricultura en la Depresión. No hay duda de que la ética del trabajo que se inculca es sólo una parte muy importante de ella. Mi padre creía que deberían trabajar más y mi madre no podía entender por qué enfatizaba "más". No es sólo una gran influencia el crecer con dos personas que creían tanto en el trabajo, el deber, la responsabilidad.
También tuve jefes en mi camino que me ha enseñado lecciones importantes: Una es cómo la acción es importante - para estar siempre buscando algo que hacer, que se mueva el balón. Mi aforismo es mejor un pato sentado no puede atrapar a un pavo que se mueve. Si te estás moviendo, lo que estás haciendo va a recibir una respuesta. También aprendí que hay que actuar con la mejor información que tienes, y no esperar por un nivel perfecto de información inexistente.
P. ¿Qué pasa con algunas lecciones sobre cómo tratar con la gente?
R. Lo primero que trato de hacer es usar las cosas simples, como la declaración de la visión de la empresa. De una manera casi papal, digo: "Mira, todo lo que hacemos es complicado. Pero estas cosas son básicas. "Y digo a un grupo," te puedo decir lo que cada palabra significa en este documento. "Es importante explicar a los empleados que estos principios realmente afectan la forma en que funcionamos en nuestro negocio. Y por el Papa me refiero no tanto los zapatos rojos, sino a recitar el credo. Y trata de convencer a la gente de que crea en el credo. Porque en realidad no se puede influir en 17.000 a 18.000 personas a título personal, día a día. Así que eso es una cosa que trato de hacer.
P. Para contratar, ¿Cómo lo haces? ¿Qué cualidades buscas?
R. Bueno, no es una de mis mayores fortalezas. Tiendo a estar observando al personaje. Y esto es intrínsecamente una cosa difícil de explicar en una entrevista. El viejo aforismo -
contrata lento, despide rápido - sigue siendo adecuado. Además de carácter, miro la imaginación. Me gusta ver a las personas que tienen intereses que no son banales. No tengo mucho cuidado en lo que son, pero me gusta que tengan un conjunto variado de intereses. Si yo estoy tratando de buscar un conjunto específico de habilidades, pregunto acerca de la experiencia y la educación. Me gusta saber que la gente fue por lo menos a una escuela decente y si lo hicieron bien en la escuela. Yo no estoy buscando el atractivo snob. No me importa si se trata de Harvard o Wisconsin o Illinois. Pero me gusta la gente que lo hizo bien en la escuela, si tengo que elegir.
Quiero la gente que asume la responsabilidad en serio. La responsabilidad es una palabra muy grande para mí. Sé que muchas personas piensan que es un buen sustituto de la profundidad, y simplemente no ven su trabajo como responsable. Y me gusta la gente que no se sienten bien si no han hecho un buen trabajo.
P. ¿Si pudieras entrevistar a alguien en tan sólo cinco minutos, qué dos o tres preguntas le haría para ver este sentido de la responsabilidad, ¿qué le pediría?
A. Probablemente me pregunte si había visto la película de Gregory Peck de "Moby Dick", donde el capitán Quaker dice a Ismael, "¿Eres lo suficientemente hombre como para lanzar un arpón en la garganta de una ballena y después saltar sobre ella? "Eso es probablemente lo que le pido. E Ismael, por supuesto, da la respuesta perfecta. Él dice: "Bueno señor, si es absolutamente imprescindible lo hago."
Sería algo así. Porque yo no podría pensar en cinco minutos que podía aprender mucho, pero tal vez usted podría simplemente apreciar el aturdimiento y ver si se recupera con aplomo.
P. Una vez más, esa pregunta sobre esta noción de carácter y responsabilidad.
A. Estas son las cosas grandes para mí. Puedo trabajar con una gran cantidad de diferentes tipos de talento. Y usted los tiene en una gran empresa. Usted no quiere a toda la gente como yo. Usted quiere que las personas sean profundas y personas que sean amplias. Quieres gente que son sabios y personas que son intensas. Y que le gustaría pensar que, usted sabe que tiene esta galaxia de estrellas a su alrededor y que caben todos los criterios. Pero no lo haces y ellos tampoco lo hacen.
"La avena es el alimento casi óptimo para la salud"
20/06/2011 -
Tengo 60 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy médico. Me especialicé en medicina naturista en Alemania, hace 30 años. Vivo en pareja con Luce, dulzura caribeña. Sin hijos. Mi política ha sido Salvem Solius, un valle de la Costa Brava: ¡salvado! Mi divinidad es la naturaleza.
El doctor Pros es un médico naturista vocacional, entusiasta de su trabajo: “La medicina naturista es hermana mayor de la medicina”, afirma. De su experiencia de 35 años como médico naturista y de sus miles de pacientes extrae su pasión por las virtudes salutíferas de la avena, recogidas en su libro Cómo cura la avena (Integral), que incluye un inventario de dietas y sabrosas recetas con avena. Sirva de aval el buen aspecto y vitalidad del doctor. Promueve también un balneario respiratorio de agua de mar para afecciones respiratorias y de oído, sobre todo para niños (en Sant Cugat). El doctor Pros (DoctorPros.com) ejerce también como divulgador en un espacio de Ràdio Estel.
Debería tomar avena?
¡Cada día! Yo lo hago.
¿Y qué notaría?
Incontables beneficios.
Dígame sólo tres.
Uno, tu piel estará más sana y bella, tu cabello lucirá fuerte y lustroso.
Dos.
Regulará tu peso: si padeces de sobrepeso, adelgazarás; si tienes bajo peso, engordarás. Te esculpe, y es muy diurética. ¿Y eso? Es un regulador metabólico, de tal modo que depura sobras y cubre carencias.
Y tres.
Ante un colesterol malo elevado, lo disminuirá: la avena actúa como una escobilla arterial. ¡Y aumentará el colesterol bueno!
Diríase que la avena es la panacea.
“Alimento específico para la salud”, lo define la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense): ¡es casi el alimento óptimo! Las investigaciones confirman las virtudes salutíferas de la avena... lo que ya sabía la cultura popular.
¿Por ejemplo?
Viejos dichos germánicos como Hafer macht Männer stark (la avena vuelve a los hombres de hierro) y Dar Hafer sticht (la avena te acelera) son ciertos: la avena es una riquísima fuente de energía y vitalidad.
¿Por qué?
Por su completísima combinación de proteínas (tiene siete de los nueve aminoácidos esenciales para la vida), grasas, hidratos de carbono (de absorción lenta: libera energía durante horas), minerales (¡destaco la generosa presencia de sílice!) y vitaminas B y E.
¿Por qué me destaca el sílice?
El sílice es un superconductor y nutre el tejido conectivo humano, beneficia articulaciones, sistema nervioso y la electrobioquímica del organismo: los que toman avena notan mejoras en sus facultades memorísticas...
¿Podría citar tres beneficios más?
¡Y más! Uno: protege el intestino con sus sustancias mucilaginosas y enriquece su flora, aliviando estreñimientos y diarreas. Dos: prepara para un sueño más reparador. Y tres: estimula la libido.
¡Alegría!
Sow your wild outs (esparce tu avena silvestre) es un dicho inglés acuñado al observar que los caballos más fogosos sexualmente eran los que comían avena silvestre.
Pero yo no soy un caballo.
Funciona igual, ¡lo certifico! Mi pareja a veces tiene que decirme: “¡Deja de tomar avena por unos días, anda...!”, ja, ja.
Ejem... y ¿dónde la venden?
¡Debería venderse en farmacias! La encuentras en todas partes: yo uso copos de avena de cultivo ecológico. Los copos son granos de avena enteros aplastados: contienen todos los nutrientes, es un alimento integral.
¿Desde cuándo se consume avena?
Al menos desde la edad de bronce. El diccionario Webster’s dice: “Cereal con que se alimentan los hombres en Escocia y los caballos en Inglaterra. Por eso Escocia proporciona los más bellos ejemplares humanos e Inglaterra los más hermosos caballos”.
Elija una virtud de la avena.
Su alto poder energético: la gran vitalidad y vigor que proporciona. ¡Tómela cada día!
¿Cómo la toma usted?
En cena y desayuno. Mi desayuno: tres cucharadas (soperas) de copos de avena, un limón exprimido, media manzana rallada y medio yogur natural. Al gusto, pasas, frutos secos, frutas... Existen mezclas muy ricas.
¿Y la cena?
Una cremita de avena, ¡deliciosa! Mi favorita: hiervo a fuego lento, en medio litro de agua, tres cucharadas soperas colmadas de copos de avena, y añado puerros. O zanahorias. Opuntas de espárrago.O espinacas, o... Lo paso por el túrmix. Si la quieres muy, muy fina, colador. Chorrito de aceite. ¡Y en diez minutos tienes una cena sabrosísima y sanísima! Y verás qué bien duermes...
¿Y si soy celiaco?
La avena es el cereal más tolerado por celiacos... aunque contiene gluten, claro.
¿Y para los niños?
¡Es fabulosa! Refuerza su inmunidad, y además les ayuda a concentrarse: si la dieta infantil incluyese siempre avena, ¡seguro que descendería el índice de fracaso escolar!
Esto ya es tener fe en la avena...
Por otra parte, los pediatras ya aconsejan a muchos niños beber leche de avena en vez de leche de vaca, por las intolerancias a la lactosa, las alergias... La leche de avena es la mejor de las leches vegetales, y puedes tomar los copos de avena en leche de avena.
¿Cómo descubrió usted las maravillas de la avena?
Me formé en Alemania como médico naturista. Me especialicé en ayunos y advertí que la monodieta de avena permitía resistir al ayunador sin desnutrición incluso durante 21 días. ¡Y encima ganaban salud!
Cuénteme el testimonio de algún paciente suyo.
Una señora con sobrepeso iba a operarse la rodilla (condopatía roduliana), pero la avena la adelgazó y los antiinflamatorios de la avena hicieron el resto: ¡evitó la cirugía! Otro paciente perdió doce kilos en cuatro meses, su colesterol bajó de 346 a 215, normalizó la tensión arterial y empezó a dormir bien. Y encima mejoró su líbido.
Bingo.
Ah, y la avena debería incluirse en las dietas de todos los hospitales: refuerza el organismo ante cualquier tratamiento y acelera las recuperaciones postoperatorias.
La transformación del deporte español en las últimas décadas, conseguida a partir de los Centros de Alto Rendimiento, debería tomarse como modelo para reformar nuestro deficiente sistema educativo
CÉSAR MOLINAS14/06/2011
En este artículo propongo la creación de un circuito público, exclusivo pero no excluyente, de centros de enseñanza secundaria de excelencia. En primer lugar, aclararé el sentido de alguna terminología que podría dar lugar a equívocos. En segundo lugar, me referiré al problema de las élites españolas y me preguntaré si el sistema educativo podría ayudar a resolverlo. En tercer lugar, pondré al deporte como ejemplo de lo que hay que hacer con la enseñanza. Por último, daré algunas ideas sobre el funcionamiento de los centros excelentes y estimaré cuánto podría costar este proyecto al erario público.
Los centros de excelencia se caracterizan por formar personas libres, nobles y esforzadas
No hay demanda social en el país para mejorar el sistema educativo, esa es la cruda realidad
En lo que sigue utilizo los términos "libertad" en el sentido de Kant (Crítica de la razón práctica), "nobleza" en el sentido de Ortega (La rebelión de las masas) y "esfuerzo" en el sentido de Manrique (Coplas a la muerte de su padre). Como debería enseñarse en nuestro Bachillerato, los tres términos se refieren al mismo concepto moral básico y son, en este sentido, equivalentes. Kant nos enseñó que la libertad no surge de ejercer derechos, sino de asumir deberes. No hay libertad sin moral y la persona libre es la que, por consideraciones morales, se obliga. Quien se obliga es noble, dijo Ortega, invirtiendo la convención de que nobleza obliga. Y nobleza es esfuerzo, apostilló Manrique. Más terminología. Un centro educativo de excelencia es aquel que otorga un currículo de una sola línea: "me gradué en Harrow"; "soy Polytechnicien". Información adicional sobre la persona, en estos casos, es siempre letra pequeña: los centros de excelencia se caracterizan por formar personas libres, nobles y esforzadas, valgan las redundancias. Educan y, para eso, enseñan.
El problema de España no son tanto las masas, embrutecidas en las últimas décadas por una lista interminable de derechos a la que no da sentido obligación alguna, como las élites. Desde hace siglos estas últimas han sido ortodoxas, conformistas, alicortas, satisfechas de sí mismas y reaccionarias. Ortega condensó en unas pocas líneas lo que a Menéndez y Pelayo le llevó 2.000 páginas: "Lo característico de España no es que la Inquisición quemase a los heterodoxos, sino que no hubiese ningún heterodoxo importante que quemar. Cuando por casualidad ha habido algún heterodoxo español importante, se iba fuera, como Servet, y era fuera donde lo quemaban". El progreso, donde ha ocurrido, siempre ha sido impulsado por élites heterodoxas, inconformistas, ambiciosas, insatisfechas y progresistas. En España han faltado los visionarios que, plantando con firmeza sus pies en el futuro, tuviesen la energía suficiente para estirar de la sociedad. Lo llamativo del caso es que no se les ha echado de menos. "¡Que inventen ellos!", espetó Unamuno. Así nos va.
¿Puede el sistema educativo contribuir de manera decisiva a generar la nobleza de la que España carece? Es decir ¿puede el sistema educativo formar un número bastante de personas libres, insatisfechas consigo mismas y capaces de estirar de nuestra sociedad hacia el futuro? O sea ¿puede el sistema educativo enmendar el truncamiento moral de la pirámide social española? La verdad es que no estoy muy seguro, pero creo que vale la pena intentarlo.
La transformación del deporte español en las últimas décadas invita al optimismo. Los Centros de Alto Rendimiento (CAR) consiguieron poner a deportistas y atletas españoles en los podios a partir de las Olimpiadas de 1992, rompiendo con la mediocridad de las décadas anteriores. El vuelco que ha dado el deporte de élite español desde esa fecha ha sido tremendo: se han ganado medallas olímpicas, Grand Slams, Tours, copas de Europa y del Mundo... Y no solo esto. El énfasis puesto por los CAR y por centros como La Masía en la formación integral de la persona y en la educación en los valores del esfuerzo, la ambición y la humildad, ha propiciado que los deportistas de élite se hayan convertido en modelo y ejemplo para la sociedad española, especialmente para la juventud. Y hay más. La formación específica de las élites deportivas no ha resultado en un debilitamiento de la práctica del deporte en las categorías inferiores, sino todo lo contrario. La referencia de la élite ha propiciado una verdadera explosión participativa no solo en categorías competitivas juveniles e infantiles, sino también en el nivel popular y familiar. La construcción del vértice de la pirámide ha sido esencial para que en España se haga más deporte, no menos, y se haga mejor. En todos los niveles. Este es el modelo que debería adoptar nuestro sistema educativo.
La enseñanza en España ofrece un panorama desolador que recuerda al mundo del deporte anterior a 1992. En el Informe de Competitividad Global 2010-2011 elaborado por el Foro Económico Mundial para 139 países, la calidad de la enseñanza primaria española ocupa el lugar 93, la calidad de la enseñanza secundaria y profesional el lugar 107 y la calidad de la enseñanza de las matemáticas y las ciencias el lugar 114. Este desastre parece no preocupar a nadie en España, y menos que a nadie a las familias con hijos en edad escolar. Consideran que las escuelas de sus hijos son lo suficientemente buenas, siempre y cuando los hijos del vecino no vayan a una escuela mejor. No hay demanda social en nuestro país para mejorar el sistema educativo, esa es la cruda realidad: la escuela española es el reflejo de la sociedad española. Y viceversa.
La creación de un pequeño número de centros educativos de excelencia públicos en la enseñanza secundaria podría ser un factor decisivo para romper este círculo vicioso. Por tres razones. En primer lugar, porque supondría reproducir un sistema de formación de élites que funciona bien en los países avanzados de nuestro entorno. Sin élites nobles, heterodoxas e insatisfechas, España seguirá yendo en el vagón de cola del progreso. En segundo lugar, porque para aumentar la calidad media de las escuelas españolas es imprescindible aumentar la dispersión en torno a la media. Es la filosofía de los CAR. El vértice de la pirámide es lo único que puede orientar a un sistema educativo desnortado. Y ese vértice, en España, no existe: hay que construirlo. Y, en tercer lugar, porque la envidia -pecado favorito ancestral de los españoles- puede acabar siendo el fulcro sobre el que apalancar la demanda social de mejores escuelas. Si, a pesar de la envidia, consiguieran establecerse centros de excelencia -reto formidable este- la misma envidia se encargaría de presionar para que mejorase la calidad del conjunto del sistema.
Los alumnos de los centros de excelencia deberían aprender, básicamente, a hacerse preguntas y a dudar de las respuestas que obtengan. La gestión de los centros debería ser profesional, al contrario de lo que ocurre ahora con las escuelas públicas, en donde es rotativa entre los profesores del centro, como si fueran comunidades de vecinos. Los directivos serían responsables de los resultados obtenidos y deberían tener una remuneración adecuada. Dado el escaso acervo español en este tipo de educación, sería muy conveniente contar con el apadrinamiento y el control de algún programa internacional de enseñanza secundaria de prestigio como, por ejemplo, la Organización del Bachillerato Internacional (OBI). Esto garantizaría no solo la inspiración y el control de calidad externo, necesarios ambos, sino también la formación continua del profesorado.
Los centros de excelencia deben ser exclusivos, en el sentido de que solo deben admitir a los mejores, pero no deben ser excluyentes, en el sentido de que nadie debe quedarse fuera por motivos económicos. Esto plantea el problema de cuántos recursos públicos serían necesarios para costear estos centros. El coste de un estudiante de Secundaria en un programa de la OBI ronda los 15.000 euros anuales. En España este coste es 6.000 euros, con lo que el coste adicional de la excelencia quedaría en 9.000 euros anuales por alumno. Un sistema de 20 centros con 250 alumnos cada uno repartidos en cinco cursos tendría permanentemente a 5.000 estudiantes en las aulas. El coste anual adicional del sistema sería de 45 millones de euros anuales. Esto equivale al coste de construir cuatro kilómetros de línea de ferrocarril de alta velocidad o a la mitad de lo que cuesta fichar a un Cristiano Ronaldo. ¿Cuáles son las prioridades de España? ¿Un tren que irá semivacío? ¿Ronaldo?
César Molinas ha sido catedrático de Instituto de Enseñanza Media.
Catedrático de Nutrición y Bromatología, Abel Mariné es un experto en alimentos funcionales Abel Mariné
Leche con Omega 3, yogures con Bifidus… los llamados alimentos funcionales hace tiempo que han entrado en nuestras casas para hacernos la vida más sana: nos ayudan a reducir el colesterol, nos facilitan la regulación del tránsito intestinal… Pero, a pesar de sus bondades, hay que saber cuando y por qué tomarlos. Abel Mariné (Barcelona, 1943), Catedrático en Nutrición y Bromatología en la Facultad de Farmacia de la Universitat de Barcelona, nos explica para qué sirve esta comida saludable.
¿Qué son los alimentos funcionales?
Son alimentos que además de aportar nutrientes tienen algún componente, bien porque les es propio o porque se les ha añadido, que aporta algún efecto saludable que va más allá de la salud. Un ejemplo. Una leche fermentada como Danacol o Benecol aporta proteínas, hidratos de carbono en forma de lactosa, grasas, vitaminas, minerales, tiene también los microorganismos propios del yogur, que de hecho ya son funcionales, y además llevan añadido fitoesteroles de origen vegetal. Está demostrado que los fitoesteroles ayudan a disminuir el nivel de colesterol. Por tanto, cuando la tomamos esta tomamos proteínas, calcio, etc. y además ayudamos a disminuir el nivel de colesterol.
¿Nos da otro ejemplo?
La leche con Omega 3 tiene todo lo que aporta la leche pero además contiene ácidos grasos Omega 3 que normalmente solo se encuentran en el pescado y en las nueces.
¿El efecto es inmediato? No. Hay que tener en cuenta que son efectos leves y a medio o largo plazo. No son efectos espectaculares de tipo medicamentoso.
Comenta que hay alimentos que son funcionales sin que se les añada nada ¿Puede decirnos alguno?
Los yogures. Los microorganismos que se mantienen activos y vivos en ellos, los probióticos, tienen efectos saludables que ayudan a regular el funcionamiento del aparato digestivo y contribuyen a aumentar las defensas. Pero hay que remarcar que son alimentos, no son medicamentos. También hay alimentos a los que no hace falta que les pongamos nada para que sean funcionales. La fruta, por ejemplo, es rica en antioxidantes. ¿Por qué no podemos considerar que determinados alimentos tengan un efecto funcional aunque no les hayamos añadido nada?
…
También hay que decir que a veces un alimento es funcional cuando le quitamos alguna cosa que consideramos que pueda tener efectos negativos. Por ejemplo, si usted compra la leche Flora, rigurosamente no es leche es un preparado lácteo porque se hace con leche desnatada a la que le quitan la grasa de la leche y le añaden un aceite vegetal que es más insaturado.
¿Los funcionales más habituales son los lácteos?
En parte sí porque el gran segmento de leches fermentadas son lácteos. Además a la leche, como es líquida, es fácil sacarle la grasa y añadirle alguna cosa. Pero también hay zumos de frutas enriquecidos con calcio o con fibra, margarinas con Omega 3… El único sector en que no hay funcionales, y no deberían de haber es en aquellos productos en que no hace falta fomentar su consumo. Por ejemplo no hay que hacer un producto de pastelería industrial o un vino funcional porque es algo de lo que se debe hacer un consumo moderado.
¿Están manipulados?
Claro. Pero es una manipulación en el sentido positivo de la palabra. Se le añaden cosas. También hay que dejar clara una cosa. Los alimentos funcionales cumplen una función, por eso se les llama así, y no son para todo el mundo, son solo para el que los necesita.
¿Desde cuando existen los funcionales y por qué?
Fueron inventados en Japón en los años 80 como una medida de salud pública. Se crearon cuando las autoridades sanitarias empezaron a ver que la gente tenía enfermedades de la abundancia: hipertensión, obesidad… Se plantearon que esto costaba dinero a la seguridad social. Por tanto, una manera de ahorrar es mejorando la salud pública y ¡qué mejor manera de hacerlo que mejorando la alimentación!
¿Qué debe hacer alguien para estar sano?
No empezar a pensar en funcionales. Lo primero es tener estilos de vida sanos. Lo más funcional que se puede hacer es comer equilibradamente. Es decir, comer mucha verdura, frutas, etc. Si comemos como Dios manda reduciremos muchas enfermedades y el riesgo de colesterol, si lo tenemos genéticamente, aparecerá más tarde, y lo mismo con la diabetes. Segundo paso: si por ejemplo a una mujer con menopausia le empieza a subir el colesterol no hace falta que piense inmediatamente en medicamentos: puede pensar en yogures o margarina con fitoesteroles o en leche con Omega 3. Debe hacer eso y también cuidar la dieta, no vale tomar un yogur y luego comer lo que le de la gana. Y el tercer paso son los medicamentos. Pero, por ejemplo, no es razonable, y a veces se hace, tomar medicamentos para poder permitirte alguna libertad dietética. Es mejor hacer dieta, que no hace falta que sea espartana, y ayudarse de funcionales y así se retrasará el uso de medicamentos. Con esto se ahorra dinero todo el mundo. Los funcionales, bien usados y cuando están justificados, pueden contribuir a reducir el gasto sanitario. Y siempre, por delante, una dieta equilibrada y un buen estilo de vida. La barritas van muy bien pero ¡haga ejercicio!
¿Los funcionales no son malos para la salud?
No, no. A no ser que tomemos demasiados, porque entonces estaremos desequilibrando la dieta. Por ejemplo, si se toman fitoesteroles en exceso podría bajar la absorción de alguna vitamina.
Como es un alimento la gente puede abusar y es más difícil controlarse...
También hay medicamentos que se venden sin receta y gente que toma aspirinas para todo. Llega un punto en que no lo podemos regular todo.
Pero dice que el abuso puede ser malo…
A ver… por ejemplo, el Omega 3 cumple una gran función pero un gran exceso, recalco, un gran exceso, puede aumentar el riesgo de algunos cánceres. Pero a este exceso difícilmente se podría llegar con alimentos funcionales y sí podríamos llegar con suplementos. Es decir, con leche con Omega 3 difícilmente podríamos llegar a un exceso porque antes nos empacharíamos. En cambio, en cápsulas, si pensamos erróneamente que más es mejor podemos tomar demasiadas.
Facilitan el tránsito, ayudan a luchar contra el colesterol… ¿cuánto hay de marketing en estos productos? ¿Hay un control?
La publicidad pasa un marco que se llama autocontrol. Y, a ver, que las leches fermentadas facilitan el tránsito intestinal está científicamente demostrado. O que los fitoesteroles ayudan a bajar el colesterol, pero que quede claro que no curan. La UE es muy rigurosa con los funcionales y el tema de los fitoesteroles lo tiene absolutamente aceptado y autorizado.
¿En qué ámbitos se está trabajando ahora?
En los funcionales que influyen en los trastornos cardiovasculares y también se trabaja mucho en los que influyen en el envejecimiento, la memoria, el Alzheimer y demás. También se trabaja mucho en los funcionales que mejoran las defensas. Pero hay que decir que en este tema hay que separar el grano de la paja. No todas las cosas que se dicen están científicamente suficiente demostradas.
Entonces hay casos en que es dudoso que sea funcional
A veces hay productos que se promociona como funcional y es dudoso que lo sean. De los que ayudan a bajar el colesterol o mejoran el tránsito intestinal hay literatura científica, aunque a veces no toda la comunidad científica está de acuerdo también hay que decirlo. Pero las dudas no están tanto en el campo de los alimentos funcionales, está más en el de los suplementos.
Pónganos algún ejemplo de producto dudoso.
Ahora mismo no se me ocurre… Hombre de más de cuatro de los que dicen que adelgazan hay muchas dudas. Pero no en las barritas ni batidos, que sí están legislados y son eficaces.
¿Los alimentos funcionales curan?
Ayudan a prevenir o a disminuir síntomas. Pueden ser una colaboración terapéutica pero no son medicamentos, por tanto no curan.
Entonces cuando se toman funcionales ¿hay que comentarlo al médico?
Sí. Al médico, al farmacéutico, al dietista... El personal sanitario está en condiciones de dar consejos dietéticos. Recomiendo a las personas que se asesoren y sobretodo que no se dejen llevar por demasiados entusiasmos ni por demasiados recelos.
Tal Ben Shahar, profesor de Psicología Positiva en la Universidad de Harvard
Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
"Dése permiso para ser humano"
14/06/2011 - Tengo 40 años: no perderé ni uno más en tratar de ser perfecto. Nací en Israel: ojalá viviera más el presente y menos la eternidad. Contra el egoísmo, la familia. Sea humilde y estará orgulloso de no tener que demostrar nada a nadie. Publico 'Felicidad' y colaboro con HSM.
Ben Shahar me parece un tipo reconcentrado, propicio a la obsesión e incapaz de autoindulgencia, pero dispuesto a dejarse enseñar –a tortazos tal vez– por la vida. La gran lección de hoy es que el mayor éxito es llegar a ser persona. Me cuenta cómo intentó ser campeón del mundo de pádel con dos consignas irrenunciables: “Nada sustituye al trabajo duro” y “Cuanto mas trabajo, más éxito tengo”. Entrenaba más horas y más duro que su amigo campeón del mundo, Jansher Khan. Su tontería juvenil acabó en lesión múltiple por fatiga muscular, pero le vacunó contra el perfeccionismo machacón y le condujo hacia la psicología positiva –llámenle sentido común–, que comparte con nosotros.
Cuando empecé a enseñar Psicología Positiva en Harvard, un estudiante me dijo: “Me fijaré en usted y si le veo siempre feliz, me matricularé en su curso.
Un chico listo.
¿Usted cree? Le contesté que si me veía siempre feliz, era porque o yo era un psicópata o estaba muerto. Porque sólo los psicópatas y los muertos no sienten nunca envidia, tristeza, dolor, celos... Y nunca fracasan.
¿Qué enseña usted, entonces?
Dése permiso para ser humano... ¡Verá qué alivio! Sólo cuando deje de negar errores y de bloquear las emociones negativas permitirá que le afecten también las positivas.
¿Por qué cree que negamos el error?
Nos educan en la mitificación del éxito.
Palabra vendelibros.
Los padres presionan a sus hijos para que triunfen tras haberse machacado a sí mismos: si no han triunfado, es que no han trabajado bastante. Y nunca es bastante. Yo mismo me torturé la juventud con dos frases: “Nada sustituye al trabajo duro” y “Cuanto más trabajo, más éxito tengo”.
Están de moda; con el sufrimiento.
Pues conducen a la mentira del perfeccionismo. La verdad es que si quieres triunfar más, debes empezar por fracasar el doble y para ello debes comenzar por asumir las emociones que la derrota lleva aparejadas.
¿Cómo?
La vida es una sucesión de fracasos para poder tener algún éxito. Y la paradoja es que cuando aceptas el error, el dolor, la soledad; y las emociones que provocan: el odio, la tristeza, la envidia, los celos, la frustración...
...
Y los dejas fluir sin intentar suprimirlos, sólo entonces dejan de ser tus emociones, para ser sólo emociones. Así se disuelven.
Por ejemplo.
Es mera terapia cognitiva. Supongamos que tiene pánico a hablar en público...
¿Qué sugiere?
Usted interpreta el público –hecho– como amenaza –pensamiento– y reacciona con –sentimiento– ansiedad. Acepte esa ansiedad; déjela fluir y no intente reprimirla.
Pero me seguirá paralizando igual.
La naturaleza para ser gobernada antes debe ser obedecida. Déle curso y llegará a interpretar al público como gente que le quiere y escucha hasta lograr frenar la ansiedad.
¿No se trata de evitar que afecte?
Eso déjeselo a Clint Eastwood. Usted dése permiso para ser débil. Ser positivo no es ignorar o quitar importancia a la realidad, sino aceptarla. Y asumir sus emociones.
Cuanto menos afecten, mejor.
Al revés: negar las emociones desconecta de la realidad. Por eso, cuando usted sea consciente de que ha fracasado y que ha sido vanidoso, egoísta, celoso o traidor...
Vale, ya le capto.
No se conforme con pensarlo usted: no sirve. Dígaselo a alguien. Y si no tiene a quién confesarse, escríbalo. Pero... ¡Expréselo!
Por ejemplo.
Muchos hombres se niegan el derecho a ser cobardes o a cualquier otra emoción. En nuestra cultura el hombre que siente es un sentimental, o sea, débil: menos hombre.
¿Y ellas?
El pecado emocional de ellas suele ser negar el enfado. Les parece poco femenino pillar un buen cabreo... Y que se note.
Con lo a gusto que te quedas.
Cuando despiden del trabajo a uno de mis pacientes, le hago escribir un “diario del cabreo del parado” para expresar lo humillante que es que prescindan de ti; lo inútiles que son muchos de los que se quedan.
Un desahogo.
Relaja más chillárselo a los jefes, pero aunque sea tarde, que lo expresen. Los parados que se manifiestan, maduran, crecen, se distancian de su emoción y se ponen en mejor posición para encontrar empleo después.
O no.
O no, pero tendrán más autoestima y realismo para juzgar un sistema incapaz de repartir la prosperidad a través del empleo. Y serán capaces de organizarse para cambiarlo.
Es más fácil instalarse en la mentira.
En el hospital de Harvard verificamos si los equipos mejoraban resultados con las condiciones de efectividad de Hackman.
¿Y...?
Pues no mejoraban. Sólo comprobábamos esa mejoría en los casos de vida o muerte.
¿Por qué?
Porque no podían ocultar las negligencias que provocaban muertes, pero las demás las tapaban para “proteger al equipo”.
Así que no se corregían.
Hicimos que se comunicaran todos los errores menores y –después sí– verificamos que los equipos que las cumplían rendían más.
Los que tapan errores suelen ascender.
Sólo en organizaciones perfeccionistas, ergo mentirosas. En las organizaciones maduras, los errores no son fallos para culpar a una persona, sino oportunidades de todos para mejorar el funcionamiento del equipo.
¿Un optimista es un pesimista mal informado?
Yo prefiero ser optimalista y aspirar a casi todo, para al fin saber disfrutar con casi nada. Hoy sabemos que la felicidad no es la culminación del éxito, sino sólo su inicio.
¿...?
Las personas que asumen la realidad –que son sólo humanos– no aspiran a ser el más listo, guapo o rico, sino que aprecian lo que ya son. Y son más felices. Y, a partir de ese bienestar, suelen tener éxito.
En este post, el conocido psiquiatra y dramaturgo Marco Antonio de la Parra relata en su estilo ameno y mordaz una de las conferencias que dió Tal Ben-Shahar hace unos días en la Universidad Finis Terrae y publicado en La Nación.cl. Luego, una interesante periodística que le hace al gurú la periodista Marcela Escobar del diario El Mercurio, y finalmente, del diario electrónico Alto Nivel, de México, extraemos un artículo que los tres pilares de la felicidad definidos por Tal Ben-Shahar. Al final del post, una lista de artículos relacionados con la felicidad.
La felicidad
Por Marco Antonio de la Parra * / La Nación Domingo
¿Y cómo fue que dejamos de ser felices? ¿Cómo fue que se esfumó la ilusión entre los dedos? ¿En qué momento se nos escapó entre las manos el sutil control de la existencia y se convirtió en abrumador estrés y ansiedad y preocupación?
La visita a Chile de Tal Ben-Shahar, llamado el gurú de Harvard sobre el tema de la felicidad, me dejó más preocupado que feliz.
Tiene toda la razón cuando dice que la desdicha y la felicidad atraviesan, como el estrés y la depresión, a todas las clases sociales y géneros, son absolutamente transversales (esa palabra que gusta tanto a los políticos) y no dejan a nadie indiferente.
El auditorio estaba lleno y de alguna manera estábamos todos esperando una salida a una esperanza perdida. En algún momento recordó que simplificar la vida era necesario y me pregunté cuán lejos estaba esa posibilidad de decidirlo; dijo que era bueno hacer menos y tener más tiempo y que la felicidad no la daba el dinero sino que el tiempo disponible para realmente estar con los propios y en lo propio.
Habló de la necesidad de vivir en estado de , de darse permiso para ser humanos y sostener las emociones dando cauce abierto a los sentimientos. Valoró el esfuerzo como un aspecto importante de la felicidad.
Recordé alguna vez haber leído que le felicidad se comparaba con llegar a la cumbre de una montaña; que ser llevado en helicóptero a ella era un gusto, un placer, pero no entregaba la felicidad de haber vencido los obstáculos. Pensé en qué momento nosotros, o yo por lo menos, habíamos perdido el norte, y en una sociedad que cultivaba el deseo, ese que es insaciable en el ser humano, Hegel dixit, animal que no conoce la realización y que siempre desea más, sin instintos y con más impulsos desorganizados que otra cosa, nos habíamos extraviado.
La sociedad de consumo, que llegó para quedarse y que se ha convertido en el clima único donde no hay toyotomi que te salve del frío instantáneo de toda luz de colores que se extingue saliendo de la tienda y se convierte en deuda y transforma el trabajo en pena forzada para pagar lo que no fue lo que se esperaba , este sistema que tanto parece alegrarnos con el viento a favor y tanto nos desconcierta al soplar malos vientos, parece que convirtió la felicidad en algo que supuestamente sería un producto y no es otra cosa que tiempo, emoción, amigos, afecto, red de contactos y todo gratis, pero recordando que incluso lo que nos gusta mucho también nos desgasta y que hay una dosis de esfuerzo y otra de gratificación que deben estar en relación correcta.
No somos felices. Llevamos más de un siglo diciéndolo. "Parece que no somos felices", como lo dijo a principios del siglo pasado Enrique Mac Iver, el de la calle. Parece que seguimos no siendo felices y cada vez son más tempranas las depresiones, el estrés nos come vivos y algo pasa: parece que alguna vez lo fuimos pero ya no lo somos y no hay quien nos muestre un camino que ya se perdió mucho tiempo atrás y que tal vez la paciencia, esa oriental virtud, sea la única alternativa en tiempos de crisis para aprender de nuevo que el tiempo era la salida y no el dinero, que la oportunidad era el beso y no el regalo, que la persona era más importante que la cosa, y que éramos personas y no cosas y que el cajero automático no era ese sueño de los niños del pozo infinito.
Los nuevos pobres, los pobres ricos, somos legión. Deberíamos hacer un partido político pero hoy lo global se come a lo local y ya dependemos más de la bolsa de New York o de los virus de México que de las decisiones de tal o cual ministerio. El mundo nos ha tragado. El sistema nos dejó maniatados. Hay que respirar hondo y esperar. Paciencia. Tal vez sea el minuto de moverse menos y pensar más. Sin ansiedad. Esperando. Con esperanza. Esa felicidad que de tanto perseguirla se nos pasó de largo, esquiva. //LND
* Director de la carrera de Literatura de la Universidad Finis Terrae. Domingo 10 de mayo de 2009 Fuente: La Nación
Tal Ben-Shahar en Chile Los secretos de la felicidad
Dice que era infeliz, ansioso y pesimista. De visita en Chile invitado por la Universidad Finis Terrae, el maestro que revolucionó las aulas de Harvard plantea en esta entrevista exclusiva que la felicidad es un aprendizaje y que hoy, por primera vez, está siendo estudiada como ciencia.
Por Marcela Escobar Q.
Cuando Tal Ben-Shahar comenzó a enseñar su cátedra sobre la felicidad, en Harvard, un estudiante que no tomaba su clase se le acercó con interés. "Usted es el que enseña felicidad… mi compañero de cuarto es su alumno", le dijo, y enseguida le advirtió: "Tendrá que ser muy cuidadoso ahora, porque si lo veo infeliz, le diré a mi amigo".
La anécdota no le pareció del todo graciosa a este experto en sicología positiva, un israelí de 38 años, campeón de squash, padre de tres hijos, que vive en Tel Aviv y que hoy recorre el mundo dando charlas. Y no le pareció gracioso porque sólo los sicópatas y los muertos, dice, son los que no experimentan emociones dolorosas. El gurú de la felicidad, como le llaman, plantea que todos los humanos tienen derecho a sentirse infelices, incluso él.
- Una vida feliz no está en el nivel máximo todo el tiempo -explica, momentos antes de hablar en la primera de las dos charlas que dictaría en Chile, una en la Universidad Finis Terrae y otra para invitados de Mastercard. Hay que aceptar los altos y bajos como parte de la vida del ser humano.
Ben-Shahar distingue estos matices, pero lo que propone -lo que lo convirtió en el profesor con la cátedra más popular en Harvard, con más de 800 alumnos- tiene mucho de revolucionario: todos podemos ser más felices de lo que somos, más allá de la genética y las condiciones sociales. Es una cuestión de aprendizaje, que se puede lograr con ejercicios y disciplina. Como si se tratara de matemáticas.
Hace unos años ya que la felicidad salió del ámbito de los anhelos íntimos y se convirtió en un asunto de discusión pública. Hoy, la felicidad de las naciones es cuantificada en una base de datos -World Database of Happiness- es el tópico de interés de encuestas y estudios sociológicos.
Economistas como Richard Layard y su libro Happiness: lessons from a new science han propuesto, incluso, que la felicidad sea un parámetro para medir el progreso de los países, y hasta polémicas han armado quienes se han levantado contra la felicidad, como Eric Wilson, quien asegura que los felices de hoy serán los tristes de mañana, cuando se frustren sus sueños de alegría. Así, la felicidad se convirtió en ciencia. Y a Tal Ben-Shahar lo han nombrado su gurú.
- Por primera vez tenemos científicos haciendo investigaciones académicas para averiguar cómo la gente, las relaciones, las escuelas, las organizaciones, los países, pueden ser más felices.
Ben-Shahar propone una serie de acciones que, de seguirse con disciplina, ayudan a alcanzar la felicidad. Anotar a diario las cosas por las cuales vale la pena dar las gracias, por ejemplo. Mantenerse activo físicamente. No torturarse con preguntas sobre la propia felicidad, sino reflexionar si se es más feliz que antes. Aceptar el fracaso como parte de la vida, y aprender de ello. En su cátedra, sus alumnos deben practicar estos ejercicios, además de leer estudios sobre felicidad y escribir sus propios ensayos. El profesor dice que incluso los escépticos cambian de opinión cuando toman su clase.
Significado + Placer
Antes de convertirse en sicólogo y maestro de la felicidad, Ben-Shahar sufría de una constante insatisfacción con su vida. En esos años estudiaba Ciencias de la Computación en Harvard, era un atleta que ganaba premios, tenía amigos y una novia. Pero era infeliz.
- No había una razón real que yo pudiera entender. Pensaba: cuando entres a una buena universidad, serás feliz. Y llegué a una buena universidad y fui feliz por un mes y luego retrocedí. Luego me dije cuando gane el campeonato de squash, y ganaba el campeonato y era feliz por un mes. Cuando tenga una novia, pensaba, y tenía una maravillosa novia que me hacía feliz por un mes y luego retrocedía a como me sentía antes. Todo el tiempo pensaba que la próxima cosa me haría feliz, pero eso nunca ocurría. Entendí que algo marchaba mal no con mi vida vista desde fuera, sino desde dentro.
Dejó las ciencias de la computación y comenzó a estudiar filosofía y sicología, específicamente la sicología positiva. La estudió diez años: recién entonces supo qué le ocurría.
- Entendí que el éxito externo tiene muy poco que ver con la felicidad en el corto plazo, porque rápidamente volvemos a sentirnos como nos sentíamos antes.
- Y el dinero, por ejemplo, ¿hace la diferencia?
- Alguna gente cree que si gana la lotería serán felices por el resto de sus vidas, pero hay estudios que indican que los hace felices por cerca de tres meses. Para gente que no tiene plata para comida, que no tiene casa, que no tiene para una educación mínima, ganar más dinero influye en su felicidad. Pero cuando tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas, el dinero adicional contribuye muy poco. La pregunta es ¿qué nos hace felices?
En su bestseller Happier definió la felicidad como una combinación entre significado y placer. "Si trabajo en algo que es significativo para mí, si siento que es importante, si creo que hace la diferencia, y si además disfruto de mi trabajo y experimento placer, entonces, mi trabajo me entrega felicidad", ejemplifica. Si lo que hacemos es sólo significativo o sólo placentero, aquello no es suficiente para sostener la felicidad, postula Ben-Shahar, al tiempo que precisa que es imposible experimentar significado y placer todo el tiempo, "pero si lo experimentas la mayor parte del tiempo, es una relación feliz".
- Usted ha escrito que hay una relación entre religión y felicidad. ¿Ser religioso influye en la felicidad personal?
- En general, cuando observas las investigaciones, la gente religiosa generalmente es más feliz que la no religiosa. La religión entrega significado: sé por qué me levanto cuando despierto en las mañanas, sé lo que estoy haciendo cuando voy a la iglesia los domingos. Sabemos que la gente que expresa gratitud es más feliz que la que no lo hace, y en la religión hay un mecanismo interno, que te conduce a la gratitud.
- Entonces, para los ateos es más difícil ser felices.
- Sí, porque no tienen un mecanismo regular, como sí ocurre con la religión. Un buen predictor de felicidad son las relaciones cercanas con gente de las que nos preocupamos, ya sea mi pareja romántica, mis padres, mis hijos, mis mejores amigos. La religión nos provee de un grupo. Pero no debo ser religioso para tener estas cosas. Puedo encontrarle sentido a la vida si encuentro un trabajo con significado.
- Hay quienes plantean que luego de un gran dolor es posible valorar la vida y ser más feliz que antes.
- En estudios en enfermos terminales, en gente con cáncer a quienes les dan entre 3 a 6 meses de vida, muchos de los encuestados declaran que por primera vez se sienten vivos. Porque por primera vez aprecian respirar, una caminata en medio de los árboles, una flor, los amigos cercanos que tienen. ¿Necesitamos esperar? ¿Esperar algo a veces muy trágico para valorar que la felicidad está dentro de nosotros y alrededor de nosotros? No, si cultivamos la capacidad de gratitud.
Ben-Shahar cita constantemente estudios que avalan su planteamiento: "hay investigaciones", asegura, "que muestran que la gente que escribe una lista de cinco cosas por las cuales debe agradecer es gente más feliz, más optimista, más exitosa, físicamente saludable, más simpática y más generosa con los demás". Bastaría, plantea, sólo con hacer foco en aquello bueno que nos sucede.
- ¿Existen países más felices que otros, como aseguran diversos estudios?
- Los que tienen políticas de libertad, las democracias, son más felices que aquellos que viven en dictadura. Países donde la mayoría de la gente tiene sus necesidades básicas satisfechas (comida, techo, educación), son más felices. La razón por la cual los países latinoamericanos son más felices es porque las familias son muy valoradas. En los Estados Unidos, la gente se ha vuelto menos feliz porque hay menos énfasis en las familias, están enfocados en el éxito, en el trabajo, en conseguir un ascenso, en tener más dinero. Tienen menos tiempo para pasar con sus familias, menos tiempo para estar con sus amigos. En países como Chile o como Israel, donde yo vivo, es más importante tener tiempo de calidad con la gente que se quiere.
- ¿Es posible que los países mantengan sus índices de felicidad en medio de una crisis económica?
- Estudios recientes en Estados Unidos, en gente que ha perdido su trabajo, muestran que los que hablan de eso, no inmediatamente pero sí al tiempo se sienten mejor y están más dispuestos a encontrar trabajo antes. Están dispuestos a aprender de la experiencia y expresar sus emociones. En los momentos difíciles, ya sea las crisis económicas o cuando uno pierde a un ser querido o cuando termina una relación, es importante experimentar las emociones, ya sea escribiéndolas, conversando, expresando el dolor en vez de reprimirlo dolor. Cuando lo hacemos, estamos más dispuestos a superar el problema y a recuperarnos. No creo que las cosas ocurran para mejor, sí creo que alguna gente es capaz de hacer lo mejor a partir de las cosas que ocurren. Que las cosas pasen para mejor es una aproximación pasiva. Sacar lo mejor de las cosas que pasan es una aproximación activa. Tomas el control.
- En ese sentido, ¿es posible que las naciones encuentren un discurso que apele a la felicidad?
- El mensaje de Barack Obama, por ejemplo, era una palabra: esperanza. La esperanza o el optimismo están asociados a altos niveles de felicidad y éxito. De hecho hay estudios que muestran que políticos que hablan de optimismo con significado tienen más éxito. Basta pensar en Martin Luther King, su discurso Yo tengo un sueño fue muy poderoso. La gente los sigue. ¿Qué han vendido los grandes líderes de la historia? Esperanza. Fe. Los líderes capaces de construir estos discursos son capaces de elevar los niveles de felicidad.
SIMPLES EJERCICIOS PARA SER FELIZ PROPONE BEN-SHAHAR EN HAPPIER, SU BESTSELLER.
"LOS POLÍTICOS QUE HABLAN DE OPTIMISMO CON SIGNIFICADO TIENEN MÁS ÉXITO", PLANTEA.
Ritual para niños felices
Tal Ben-Shahar plantea que, si bien una infancia feliz puede incluir en una adultez feliz, aquello no es del todo categórico. "Aunque tengamos la mejor infancia y los mejores padres, igual experimentaremos dolor en nuestras vidas, porque somos seres humanos. Cualquier persona puede ser más feliz. Si tenemos una infancia infeliz, por nuestros genes o porque tuvimos experiencias difíciles, podemos también llegar a ser más felices".
- ¿Es posible entregar a los niños herramientas para que sean más felices?
- Cada noche antes de irse a dormir le pregunto a David, mi hijo mayor de cinco años, ¿qué fue divertido hoy? Él me responde y me pregunta y a ti, ¿qué te divirtió? Es un ritual, un hábito que hacemos todas las noches. Alrededor de la mesa de la cena, uno debe preguntarles qué cosas del día estuvieron difíciles y qué fue lo bueno. Aprenden a ver la realidad como un todo. Quejarse es importante, pero también lo es apreciar lo bueno.
Es muy importante hablarles del esfuerzo que conlleva trabajar duro, más que decirles eres tan inteligente, tan talentoso. Porque cuando les decimos eso ponemos presión en ellos y comienzan a sentir miedo de fallar. Si le dices has puesto esfuerzo en esto, y luego fallan, no importa: trabajarán incluso más. Estos errores los cometen los padres con muy buenas intenciones. Lo mismo ocurre si ni lo hacen bien. Si no les va bien, debes decirle no trabajaste lo suficiente, puedes hacerlo mejor si pones más esfuerzo. Se trata de poner el foco en el viaje más que en la meta.
POR MARCELA ESCOBAR Q. RETRATO CLAUDIO VERA. Fuente: El Mercurio, revista El Sábado
Las claves para alcanzar la felicidad
Alto Nivel
Darse un tiempo para disfrutar las cosas que le gustan, tener confianza, actitud y dar gracias por lo que tenga, son algunas de las claves.
Nadie puede negar que todo objetivo que nos planteamos en la vida es para lograr la propia felicidad, sea cual sea la meta a la que deseamos llegar. En ese sentido, alcanzar el éxito y la máxima alegría no es tan difícil e inalcanzable como lo parece, según lo que afirma la Sicología Positiva, disciplina que se centra en la felicidad, la autoestima y la motivación.
El filósofo y sicólogo israelita Tal Ben-Shahar, profesor de la Universidad de Harvard, ha hecho popular la Sicología Positiva durante los últimos años, a través de catedras realizadas por todo el mundo. "El objetivo de mi clase es crear este puente, unir la accesibilidad y la diversión de la autoayuda con la rigurosidad y la sustancia de la academia", afirmó Tal Ben-Shahar en una entrevista.
"El gurú de la felicidad", en tanto, no critica otras propuestas de la psicología, pero asegura que es importante no olvidar el lado positivo de los seres humanos. De esto, Tal Ben-Shahar propone tres pilares para alcanzar la felicidad:
1. Permiso para ser humanos
El experto indica que en el mundo existen sólo dos clases de personas que no sienten tristeza, ansiedad, disconformidad o angustia, y esas son los psicópatas y la gente muerta. Es decir, no todos sentimos esas emociones y que no hacerlo, no sólo no es normal, sino también nocivo. Es decir, a medida que no nos permitimos aceptar este tipo de emociones, éstas se intensifican y no logramos deshacernos de ellas, explica. De esta forma, y con la frase "permiso para ser humanos" Ben-Shahar enfatiza en que debemos dejar que las emociones malas fluyan, para así dar paso a unas mejores. Además, el especialista agrega que el mal de estos tiempos es elestrés, el cual se soluciona principalmente con dos pequeños consejos:
El primero tiene que ver con la sensación de tener tiempo para hacer cosas que nos gusta o estar con la gente que queremos, y para alcanzar ese tiempo hay que saber parar. De esto, el principal elementopredictivo para saber si una persona es feliz, es saber cuánto tiempo pasa con la gente que quiere.
El segundo se basa en practicar la capacidad de darnos pequeños recreos, durante el día, la semana o el mes. Esto es vital para poder seguir adelante, señala TalBen-Shahar. “Necesitamos recrearnos para poder seguir creando”, afirma.
2. Conexión Cuerpo y Mente
El segundo pilar tiene que ver con cómo el ejercicio ayuda a ganar confianza, actitud, y felicidad. Tal Ben-Shahar afirma que ejercitarse un par de veces a la semana y la capacidad que tiene la actividad física de hacer que la gente se de cuenta que ellos tienen el control de su felicidad. Otra actividad recomendada es la meditación, el yoga y la respiración. Pero no una respiración común y corriente, sino una profunda que realmente ayude a bajar los niveles de ansiedad. Aprender a respirar con calma tiene que ver con darnos tiempo y permitirnos ser humanos, asegura.
3. Gratitud
Ben-Shahar asegura que todo ser humano debe estar agradecido por todas las cosas simples de la vida que reciba. En este caso, el experto aconseja que escribamos a diario las cinco cosas más importantes por las que estamos agradecidos. Este acto es bueno para darnos cuenta de las cosas que tenemos en el presente y no valorarlos sólo cuando las perdemos, segura.
El creador se enfrenta estos días a su pasado durante el montaje de la ambiciosa retrospectiva que le dedica el Thyssen. En esta entrevista habla de su modo de trabajo, de los nuevos derroteros de su obra y de las enseñanzas que extrae del 15-M
El paso del tiempo, sí, el mismo tiempo que lleva décadas empeñado en detener con sus pinceles, sienta bien a Antonio López. Luce a sus 75 años una mirada tan viva como fresca. Como si envejeciese conservada en el formol de la pasión por la luz y el detalle. También retiene su legendaria minuciosidad. La misma que ayer sacó a pasear por las salas del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Se acercaba por primera vez a supervisar el montaje de la más ambiciosa retrospectiva nunca dedicada a su obra. La muestra está comisariada por su hija María y el conservador jefe del museo, Guillermo Solana. López se movía en un bosque de cajas de madera y obras cuidadosamente apoyadas en las paredes. Esperaban pacientemente su destino vertical. Y al artista, que parecía dialogar con paciencia con cada una de las 130 piezas de la exposición.
Antonio López, con su esposa, la también artista María Moreno, en el jardín de su casa de Madrid. Las dos esculturas formarán parte de la exposición del Thyssen.- ULY MARTÍN
"Reencontrarse con la propia obra es el mayor privilegio, si lo puedes resistir"
Un par de días antes, en su casa de Madrid, esa que inmortalizó para la historia de la pausa Víctor Erice en El sol del membrillo, explicó que está dispuesto a dar un nuevo rumbo a su trabajo para volver a las personas. "Soy más libre que cuando era joven. Me ha costado mucho llegar a algo parecido a la estima por la vida y por mí mismo. El camino ha sido complicado. Hacerme a mí mismo ha sido doloroso".
Un conmovedor relato de las vueltas de ese camino espera a los visitantes a la exposición Antonio López, que el 28 de junio se abre al público en el Museo Thyssen. Será, sin duda, el acontecimiento artístico del verano. La selección hiperrealista del pintor de Tomelloso se centra en sus últimas pinturas, dibujos y esculturas, con incursiones en un pasado por el que desfilan los "amores de toda una vida": Madrid, Tomelloso, los frutales, los retratos de su entorno familiar y, en especial, un homenaje de gran hondura a la escultura griega. Este tributo toma la forma de cuatro figuras, copias exactas de dos parejas de piezas rescatadas de las fauces del tiempo en el templo de Olimpia.
P. ¿En qué fase están las cabezas de Delibes y de Ferlosio?
R. Empezada solo está la de Ferlosio. Dibujos, fotografías y las medidas tomadas tengo de Tàpies, Palazuelo, Delibes... Ahí están, a la espera de poder empezarlas junto con otras cosas más. Me está volviendo el interés por la figura humana. No por el mero retrato, sino por la descripción de la vida que hace la gente: afeitarse, lavarse... Esa parte de la historia que la pintura tiene olvidada y solo está viva en el cine, en la literatura, en la fotografía.
P. ¿Qué ha ocurrido para retomar ese interés?
R. Últimamente vivo mejor entre la gente.
P. La muestra se antoja un autorretrato humano y artístico.
R. No podría hacer otra cosa. En la pintura o en los dibujos vas dejando una sustancia que es lo más íntimo de tu ser. Decirlo da apuro, pero no puede ser otra cosa.
P. Será emocionante reencontrarse con tanta obra.
R. Es el mayor privilegio, si lo puedes resistir.
P. ¿Qué le inspira lo que ocurre en la calle, la ocupación de las plazas por los indignados, la desaparición de la izquierda?
R. Me inspiran una reflexión que compartirá muchísima gente: si es posible el camino lógico hacia el socialismo y más allá, se ha roto por la torpeza de estos personajes que ha habido. El hombre va a tener que encontrar una solución que no tenga que ver con bonitas palabras como bondad y generosidad y sí con el sentido común. La cosa se va a poner seria. Habría que escuchar a los hombres de ciencia más que a los banqueros. Así debe de ser por el bien de todos. También hay que hacer una llamada a encontrar el placer en las cosas básicas y renunciar a lo innecesario. La sociedad respondería a ese mensaje. En una especie de acto de justicia misterioso. Esta gran equivocación va a afectar también a los poderosos. O nos salvamos todos, o nos vamos todos al traste.
"El único movimiento importante hoy en Europa es la xenofobia"
"En Europa, y esto es extraordinario, estamos sin actores sociales ni políticos", dice Alain Touraine, sociólogo que publica 'Después de la crisis' | "Es la manifestación desesperada de una izquierda abandonada y engañada" dice sobre los indignados
LA VANGUARDIA, Barcelona
Cultura | 12/06/2011 -
Lluís Uría | París
Premio Príncipe de Asturias 2010 de Comunicación y Humanidades, el sociólogo francés Alain Touraine (Hermanville-sur-Mer, 1925) es un profundo conocedor de la sociedad industrial y el mundo del trabajo. En su último libro, Después de la crisis (Paidós), analiza las transformaciones sociales que germinan tras la crisis económica y financiera desencadenada a partir del 2007.
La economía mundial da signos de recuperación. ¿Es eso realmente la salida de la crisis?
En el plano puramente económico, no hemos salido verdaderamente del estancamiento. En Estados Unidos, la capacidad de creación e innovación es tan importante que se puede hablar de elementos de arranque. Pero en Europa, el único país que está saliendo es Alemania, donde han tenido la inteligencia de mantener la sociedad industrial. La situación en Francia, en Italia, no es brillante. En España, hay un 21 % de paro... Y hay tres países en situación difícil. ¿Se puede hablar de salida de la crisis con los casos de Grecia, Irlanda y Portugal?
Pese a todo, la situación no es tan dramática como la que se produjo tras el crack del 29.
Ciertamente, hemos evitado 1929. Hemos conseguido, pese a las dificultades, hacer algo para salvar la zona euro. Y los países europeos, salvo excepciones, han entendido que encerrarse, cerrar las fronteras como propone en Francia Marine Le Pen, sería una catástrofe, que abandonar el euro no es una solución. Hemos evitado lo peor. Pero no se puede decir que las cosas se han recuperado. Y esto pasa en un mundo que está en pleno crecimiento: América Latina, India, Corea, China... incluso África.
¿La hegemonía mundial se está desplazando con la crisis?
El gran fenómeno es el desplazamiento hacia los países nuevos. Es el hecho más importante. Los americanos han perdido mucha influencia, pero los europeos todavía más. Hoy no cabe imaginar a Europa como un elemento fundamental de la economía mundial. No hemos salido, no salimos, de la crisis porque no podemos salir sin un cambio cualitativo, profundo, cultural, político, social... y estamos muy lejos. Abordamos pequeños problemas con enormes dificultades.
¿Es un declive inevitable?
Nada es inevitable. Aunque hay que entender que salir de la crisis implica cambiar de visión, cambiar de paradigma, de representación de un tipo societal nuevo. Lo que es extremadamente difícil. En el siglo XIX, en Europa –Inglaterra aparte– el pensamiento industrial tuvo muchas dificultades para imponerse.
No encontramos el camino...
En Europa, y esto es algo extraordinario, han desaparecido los actores sociales y políticos. En la derecha no hay nada nuevo.El único cambio es la penetración de las ideas de la extrema derecha. El único movimiento importante hoy en Europa es la xenofobia. Y la izquierda está en retroceso. El problema fundamental es que los actores de la sociedad industrial han desaparecido y no han sido reemplazados. La extrema derecha es un contra-actor. Estamos en un continente sin actores. En un mundo vacío donde no hay grandes movimientos sociales. En la Europa de los últimos años había movimientos de cierta importancia, vinculados a la deslocalización industrial, al cierre de empresas. Después del inicio de la crisis en 2007 se terminó, porque la gente está en una situación mucho más difícil.
Usted habla en su libro del silencio de las víctimas de la crisis. ¿A qué lo atribuye?
No tengo respuestas suficientes. Pero es el problema más importante. La gran cuestión son los dominados, el pueblo, los trabajadores. Las fuerzas de oposición ya no son los trabajadores.
En España han roto ese silencio los indignados.
La ausencia de respuesta de los países europeos a la crisis ha comportado una crisis política. Los electores, sobre todo los jóvenes instruidos, tienen la conciencia de que se encuentran frente a un vacío político. En varios países, y no sólo en España, ha habido movimientos parecidos de ruptura. No se trata en absoluto de revolución, sino de la conciencia de no estar ya representados. El movimiento español parece una manifestación desesperada de una izquierda abandonada y engañada. Estos movimientos reclaman con urgencia nuevas proposiciones del sistema político. Es la ausencia de propuestas para salir de la crisis la que causa la indignación.
Si ya no son los trabajadores la principal fuerza de oposición, ¿quién puede serlo?
Ésa es la gran cuestión... Se puede responder de tres maneras. Se puede decir, de entrada, que en este mundo global la única respuesta con sentido debe ser mundial, es decir, ecologista. Aquí hay una capacidad de acción incontestable. La segunda es la respuesta a la mundialización. Pero los altermundialistas, que se han movilizado formidablemente, no tienen ningún asidero político. Es un movimiento de opinión que no deviene movimiento político. En tercer lugar, yo había formulado la hipótesis, que se ha revelado errónea, de que entre las principales fuerzas estaría el feminismo. No se ha producido.
"La defensa de los derechos humanos es el gran tema movilizador"
Sostiene en su libro que ya no hay lucha de clases.
Estamos en un mundo donde hay una especie de descomposición de lo económico y lo social. En el mundo de lo subsocial está el tema de la ecología y de la desigualdad económica, y por encima, el problema de los derechos morales, de la igualdad, de la lucha contra la xenofobia. Hemos salido de la época que estaba dominada por las categorías sociales. Estamos más allá de lo social. Por eso hablo de una sociedad postsocial, de una situación posthistórica.
¿Los nuevos combates son, pues, universales?
¿Qué puede ser movilizador? No digo qué gente, sino qué temas ¿qué puede hacer salir a la gente de su casa? Esta es la cuestión que planteo en el libro y que, si todavía tengo algunos meses, intentaré dar elementos de respuesta en un nuevo libro que será probablemente el último. Creo que lo que es movilizador hoy es el tema de los derechos, un tema moral. Es más un juicio moral que un juicio social. En los siglos pasados hemos combatido por los derechos políticos, por los derechos sociales, por derechos culturales en una cierta medida, por los derechos sexuales... Ahora todo esto se funde en la cuestión de los derechos del ser humano. Hay muchos intelectuales, en particular franceses, que pretenden ser modernos burlándose del derechohumanismo. Son unos imbéciles. La capacidad de movilización en defensa de los derechos es hoy considerable y tomará cada vez más importancia.
¿Las revoluciones árabes responden a este proceso?
Se trata de un acontecimiento fundamental. De repente, toda la construcción política sobre el mundo árabe ha devenido un camelo. La realidad es que hay una gente, que ha hecho estudios y no tiene trabajo, y que quieren una vida política y económica –y perdón por la expresión– a la occidental.
Robert Weinberg: "Si sólo tienes talento, no llegarás muy lejos"
"Hay gente que cree que, porque es brillante, no necesita nada más; se equivoca" |"Lo más importante es que se sientan fascinados por el trabajo que hacen" | "Dirijo el laboratorio, y no respeto a las personas que siempre me dicen que sí"
EL PRIMER ONCOGÉN HUMANO Weinberg descubrió en 1982, al mismo tiempo que Mariano Barbacid y que Geoffrey Cooper, que el gen Ras puede causar cáncer en personas. Aquella investigación sentó las bases de la visión actual del cáncer.
EL PRIMER GEN SUPRESOR TUMORAL En 1986, Weinberg demostró que el gen Rb es un antioncogén (o gen supresor tumoral). Protege contra el cáncer pero, cuando está mutado, puede causarlo. Este tipo de genes ofreció una visión más completa del cáncer.
LOS HITOS DEL CÁNCER Ante la gran diversidad de células cancerosas distintas que resultaban difíciles de manejar para los investigadores, Weinberg sistematizó en el 2000 seis características comunes que definían a las células tumorales. Su artículo The hallmarks of cancer está considerado un clásico.
Robert Weinberg es uno de los grandes. Gran científico y gran maestro. Sus descubrimientos han cambiado la visión del cáncer y han sido esenciales para que los tratamientos oncológicos sean hoy mejores que cuando empezó su carrera hace más de cuatro décadas. Investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts (EE.UU.), ha formado a varias generaciones de investigadores que han iniciado su carrera como discípulos suyos. Durante su estancia en Catalunya para participar en la última Conferencia del Cáncer del Institut d'Investigació de Bellvitge (Idibell), organizada por Manel Esteller, conversó con La Vanguardia sobre su experiencia como maestro de científicos y sobre el punto en que se encuentra ahora la investigación del cáncer.
¿Qué cualidades busca usted en investigadores jóvenes para aceptarles como discípulos? Lo más importante es que se sientan fascinados por el trabajo que hacen. Algunos jóvenes hacen investigación sólo para obtener un título. No están realmente motivados por la ciencia. Y si uno no siente una motivación instintiva por descubrir algo interesante, todo resulta más superficial.
¿Valora alguna otra cualidad que considere importante? Que sean capaces de pensar por sí mismos. Hay gente joven que llega con la expectativa de que su mentor les dirá lo que tienen que hacer, que pensará por ellos. Con esta actitud, su carrera como investigadores independientes no está destinada a ser un éxito.
Ha destacado dos cualidades relativas a la actitud, no al talento. ¿Cree que el talento está sobrevalorado? El talento es importante, pero no es suficiente. Si sólo tienes talento, no llegarás muy lejos. Hay gente que cree que, porque es brillantes, no necesita nada más. Que todo le irá bien. Pero se equivoca. Si una persona brillante no está dispuesta a trabajar duro, no llegará a ser una gran investigadora. El éxito, en ciencia, llega a personas dispuestas a trabajar duro durante muchas horas por relativamente poco dinero. No es una carrera para alguien que desee hacerse rico.
¿Qué tipo de talento es importante en la ciencia? La capacidad de pensar de manera independiente y creativa. De relacionar ideas aparentemente inconexas de una manera que a nadie se le haya ocurrido antes. Y también ayuda tener inteligencia analítica y una buena memoria.
¿Y qué dice de la capacidad de trabajar en equipo? Desde luego. La investigación científica es una actividad muy social. Uno podría pensar que el éxito en ciencia debería depender sólo del talento que uno tenga, de la ambición y del trabajo. Pero he conocido a muchos investigadores brillantes con talento, ambición y capacidad de trabajo, pero a los que les cuesta relacionarse con sus colegas, y eso ha perjudicado sus carreras.
¿Cómo trata usted a sus discípulos para ayudarles a crecer como investigadores? No les digo lo que deben hacer, sino que les animo a que tomen sus propias decisiones. En ocasiones, he tratado de convencer a investigadores de mi laboratorio de que hicieran un experimento y me han dicho que no. Yo dirijo el laboratorio, pero acepto que me digan que no. No respeto a las personas que siempre me dicen que sí. Después, aunque no me hayan hecho caso, es importante apoyarles en lo que hacen.
¿No siente la tentación de decir 'si me hubieras hecho caso, esto no te habría pasado'? Que un experimento no salga bien es algo muy habitual. Resulta fácil criticar lo que alguien ha hecho cuando le ha salido mal, y más si le habías aconsejado que hiciera otra cosa. Pero este tipo de crítica es corrosiva y desmoraliza. Para mantener la moral alta en el laboratorio, es preciso apoyar lo que la gente hace. Y después es importante preocuparse de que los investigadores no se aíslen, y de que interactúen con otras personas.
¿Y cómo consigue que ellos interactúen? No puedo obligarles, sólo puedo animarles a que lo hagan. Tener un espacio de encuentro como una cafetería o salas de reuniones no es un lujo. Para un centro de investigación, son una necesidad. La idea de que se puede hacer ciencia aislado del mundo, en una torre, como un monje, es una estupidez solemne. La ciencia es interacción.
Pero tal vez en la cafetería se habla de fútbol y en el laboratorio de ciencia. No es eso lo que ocurre. En el laboratorio hay que poder hablar de cualquier cosa que no tenga nada que ver con la ciencia y, si hay un buen clima de diálogo, también se hablará de ciencia. Y cuando se va a la cafetería, se sigue hablando de todo, también de ciencia. No me preocupa que hablen de lo que quieran. Me preocupa cuando llego algún día al laboratorio y todo el mundo está trabajando en silencio.
El avance contra el cáncer más importante del decenio
¿Tiene usted la impresión de que, cuánto más se investiga sobre el cáncer, más complejo resulta?
No comparto esa visión. Conocemos más detalles. Pero el número de principios fundamentales sigue siendo relativamente pequeño y comprensible para el cerebro humano.
Sin embargo, el reciente descubrimiento de las células madre del cáncer demuestra que hay aspectos importantes de los tumores que hace poco ni se sospechaban.
Las células madre tumorales son el avance conceptual más importante del último decenio en la comprensión del cáncer. Pero esto no significa que la investigación se vuelva cada vez más complicada. No añade un nivel de complejidad que no sepamos cómo manejar. La imagen que tenemos ahora no es más caótica que la que teníamos hace unos años. Al contrario, cuanto más aprendemos, mejor comprendemos los principios básicos. Poco a poco, nos estamos acercando al fin de la complejidad en la lucha contra el cáncer.
Pero los prometedores fármacos contra el cáncer desarrollados en los últimos años no atacan específicamente las células madre.
Esto es cierto. Ahora sabemos que hay dos tipos de células en los tumores. Las células madre son más resistentes a las terapias actuales que las que no son células madre. Pero deben atacarse las dos para mejorar el tratamiento de la enfermedad. Por lo tanto, en el futuro será esencial disponer de terapias que ataquen de manera eficaz las células madre. Los fármacos desarrollados en estos últimos años serán parte de la solución, aunque no la solución completa.
¿Será muy difícil atacar las células madre del cáncer?
Pienso que en un plazo de diez años tendremos fármacos capaces de atacar específicamente estas células. En mi laboratorio ya estamos trabajando en esta línea y empezamos a tener resultados.
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