Christian Flèche, psicoterapeuta, padre de la teoría de la descodificación biológica
LA VANGUARDIA,Barcelona
Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
"Cada órgano dañado responde a un sentimiento"
30/05/2011 -
53 años. Nací en Arcachon y vivo en la Provenza. Casado, tres hijos. Licenciado en Enfermería. Me interesa la relación de persona a persona. Mi religión es vivir el momento presente y como Jung creo que la enfermedad es el esfuerzo de la naturaleza por curar el cuerpo.
Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos. Junto al doctor Philippe Levy, Flèche creó nuevos protocolos para organizar un método de diagnóstico original emocional y una nueva forma de terapia breve que busca en las emociones el origen y la solución a las enfermedades. Tiene publicados 17 libros sobre la descodificación biológica, cuatro de ellos traducidos al español. El cuerpo como herramienta de curación (Obelisco) ha vendido tres ediciones
El cuerpo es nuestra herramienta de curación?
Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy di#7;ferente.
Bueno, cada uno es cada cual...
Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.
¿Eso es para usted la enfermedad?
Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos... Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.
¿Nace el conflicto?
Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.
Póngame otro ejemplo.
Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.
Pero tener prisa es psicológico.
Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.
¿Y provoca un síntoma?
Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.
Dígame.
El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.
¿Realidad energética?
Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.
¿Y es irreversible?
Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. "¿Desde cuándo?", le pregunté. "La primera vez estabas sola con mis hijos" "Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?" "Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada". Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.
A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.
Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños... todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.
¿Todo conflicto provoca enfermedad?
No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.
¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?
Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.
¿Estómago e intestino?
No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: "No me respetan y me dejan de lado". Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización...
¿Lo adecuado para estar sano?
Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine... Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.
La ira y la violencia se expresan a sus anchas.
Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: "Lo que tengo es miedo", su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.
Tengo 36 años. Soy de Barbastro. He residido en el Institut Guttmann (Badalona), para aprender a vivir en silla de ruedas. Mi novia me apoya: tendremos hijos. ¿Política? Sentido común. Fui católico, pero ahora siento a Dios lejos. . . Volveré a pedalear, reharé mi vida.
De Zaragoza a Pekín
Diego no contiene las lágrimas al hablarme de su amigo Alberto, compañero de rehabilitación en el Institut Guttmann. Aquí aprenden a optimizar su forma física y valerse por sí mismos en lo posible. Diego acaba de recibir el alta, tras un accidente que le ha cambiado la vida: de ser deportista extremo ha pasado a una silla de ruedas. El revés es tan rudo que parecería imposible superarlo... Pero Diego, con el apoyo de los suyos y con sus ganas de vivir, lo hace. Recibe ánimos de deportistas como Pau Gasol y ha escrito un libro –se vende en los centros Decathlon– en el Institut Guttman: 12.822 kilómetros. De Zaragoza a Pekín en bicicleta (http://delaexpoalasolimpiadas.blogspot.com).
¿Desde cuándo va en silla de ruedas?
Desde junio pasado, cuando sufrí el accidente.
¿Qué pasó?
Competía en la Race Across America: por primera vez lo hacía un equipo español, éramos cuatro ciclistas...
¿En qué consiste esa competición?
En cubrir 5.000 kilómetros en bicicleta, cruzando Estados Unidos de oeste a este, mediante relevos. En una carretera de Wichitta, un coche me arrolló.
¿Desde detrás?
Sí. Aunque yo pedaleaba por un arcén muy ancho, un chico de 20 años se despistó rebuscando en la guantera y me atropelló.
¿Qué lesiones padeció?
Yo avanzaba a 30 km/h, y él, a 100 km/h: volé tres metros, me rompí las dos cabezas de los peronés, la cadera, cuatro costillas, el esternón... y dos vértebras aplastadas y dos vértebras rotas.
Buf.
No perdí el conocimiento... Mi condición física de deportista me salvó, dijo el médico.
¿Desde cuándo hacía deporte?
Desde siempre: raqueta, fútbol, atletismo, maratón, montañismo, esquí de travesía y, por fin, bicicleta en largas distancias.
¿Cuál fue su mayor gesta?
En el 2008 pedaleé 12.822 kilómetros en cien días (a 128 kilómetros por día), desde la Expo de Zaragoza hasta los Juegos Olímpicos de Pekín, en condiciones extremas.
¿Qué fue lo más duro?
Una ventolera en Mongolia:me arrojaba piedras, me tumbaba de la bicicleta.O temperaturas de 51ºC en la depresión de Turfan...
¿Y lo mejor?
Dormir bajo las estrellas del desierto. Y el cariño de la gente por el camino. Hice amigos para siempre, como Josan, que me acompañó dos días; como León, que me alojó en su casa en Serbia; como Mike, que pedaleó a mi lado por China... Lloré al entrar en Pekín. ¡Cumplí mi sueño!
¿Y con qué sueña ahora?
Con volver a ser profesor de instituto, casarme, tener hijos... Y rodar en bicicleta de tres ruedas, pedaleando con las manos.
¿Qué le dicen los médicos?
Una negligencia postoperatoria allí ocasionó isquemia de médula espinal: muerta hasta la vértebra cervical-6, mis músculos no responden de pecho hacia abajo.
¿No hay recuperación posible?
Jamás moveré ni abdominales ni piernas.
¿Y en qué consiste la rehabilitación que ha hecho en el Institut Guttmann?
Me han enseñado a valerme por mí mismo: vestirme, pasar de la silla de ruedas a la taza del váter, levantarme desde el suelo, superar obstáculos con la silla... Se trata de ser autónomo.
¿Es duro?
Durísimo. Incluidas unas paralelas para estar vertical... ¡Pero es la mejor sensación del día: volver a estar de pie! Y favorece la circulación sanguínea y combate la osteoporosis.
¿Qué añora más?
Pasear por el bosque, por las montañas del Pirineo de Huesca, perderme entre los árboles del Somontano, buscar setas... Porque en silla de ruedas ya sé que no podré...
¿Cómo está de ánimo?
Mi novia ha sido muy importante, psicológicamente: tras el accidente, le planteé abandonar la relación. Pero me respondió que ella estaba enamorada de mí, no de mis piernas... ¡Y está a mi lado! Conservar mi entorno afectivo ha sido decisivo.
Me decía que quieren tener hijos...
Sí, en un par de años, cuando hayamos asumido esta nueva vida... Existen métodos de fecundación con mi propio esperma…
¿No puede ser mediante sexo convencional?
Soy flácido de pecho para abajo. Hay fármacos que pueden facilitarme una erección, pero al carecer de sensibilidad, me resulta imposible eyacular.
¿Qué planes tenía justo antes del accidente?
Cruzar Canadá en bicicleta, en solitario. Lo tengo aplazado, claro, pero me ilusiona volver a viajar, hacer deporte...
¿Cómo se mentaliza para no caer en una depresión?
Pienso en el ahora, no en el pasado, y procuro que el presente sea lo más pleno posible. Ahora he escrito un libro sobre mi viaje Zaragoza- Pekín, mire.
¿Ha hablado con el chico de 20 años que le atropelló?
No quise verle. ¿Qué le digo? Todos nos hemos despistado alguna vez, yo le perdono... Pero, ¿me aporta algo ponerle cara, identificar a un culpable? No creo...
¿Se ha arrepentido alguna vez de haber ido a la Race Cross America?
No. Pero una cosa tengo clara: ¡nada de competir con pocos medios, sin garantizar al máximo la seguridad! Hay que decirlo.
Caen muchos ciclistas en la carretera...
Sí. Por favor, conductores: un ciclista puede molestar, ¡pero su vida está en tus manos!
¿Hasta cuándo estará en rehabilitación?
Ya tengo el alta y vuelvo a instalarme en casa, en Barbastro.
¿Qué se lleva de los seis meses aquí?
Que no estoy tan mal: hay compañeros de rehabilitación con lesiones cerebrales... o medulares más graves. He hecho un amigo, Alberto, paralizado de cuello para abajo por un accidente: su esposa acaba de darle gemelas, y él... él daría todo por poder acariciarlas... ¿Cómo voy a quejarme yo?, ¿cómo?
Evitar los problemas de sobrepeso y obesidad en los niños no es tanto cuestión de limitar las calorías que comen como de fomentar que las quemen. El juego y la actividad física adelgazan
Portada del suplemento Estilos de vida del sábado 21 de mayo de 2011
NECESIDADES
1.700 – 2.000 kcal, aproximadamente, para un niño que camina 20 minutos para ir al colegio y juega otros 20 minutos en el recreo. Las necesidades energéticas exactas dependen de la altura, el peso, el metabolismo y la actividad de cada niño
Almuerzo para el recreo 350 kcal Bollo (250 kcal) + Zumoenvasado (100 kcal)
Comida 690 kcal Espaguetis (250 kcal) + bistec con patatas fritas (320 kcal) + flan de vainilla (120 kcal)
Merienda 300 kcal Bocadillo de jamón y queso (200 kcal) + refresco (100 kcal)
Cena 550 kcal Pizza (450 kcal) + plátano (100 kcal)
TOTAL 2.320 kcal (*)
GASTO ENERGÉTICO 20 minutos caminando hasta el colegio 60/80 kcal
20 minutos jugando en el recreo 120 kcal
1 hora de entrenamiento deportivo 250/500 kcal
(*) Si se sustituye el bollo por un pequeño bocadillo; el zumo y el refresco por agua, y las patatas fritas por ensalada se ahorran 400 kcal
La prevalencia de la obesidad y el sobrepeso entre losniños españoles está por encima del 30%. El dato lo facilitó hace unas semanas el presidente de la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), Roberto Sabrido, y se fundamenta en la toma de datos de peso, altura y edad de 7.500 niños de entre 6 y 10 años. Otras investigaciones, basadas en encuestas, indican que hoy hay tres veces más niños obesos en España que hace 15 años. Vicente Martínez, investigador del centro de estudios sociosanitarios de la Universidad de Castilla-La Mancha, lleva 19 años midiendo a los niños de entre 8 y 12 años de veinte colegios de Cuenca y sus datos son concluyentes: si en 1992 eran un 22% los escolares con sobrepeso u obesidad, ahora son el 36%. Y el porcentaje es mayor en el caso de los varones: el 38%, frente al 33% entre las niñas. “En la mayoría de países el fenómeno de la obesidad infantil ha tocado techo, pero en España sigue creciendo, aunque en el nordeste, fundamentalmente en Catalunya y en el País Vasco, la incidencia es menor”, alerta Martínez. ¿Por qué crece? Los especialistas responden que la causa está en el cambio de hábitos.
Observar el día a día de buena parte de la población infantil española puede resultar clarificador. Primero, su menú. El más habitual consiste en un desayuno a base de leche con cacao y galletas o magdalenas; un zumo y un bollo para el recreo; espaguetis, filete con patatas y un postre lácteo para comer; un bocadillo de fiambre, chuches o una bolsa de patatas fritas para merendar, y unos fritos congelados, una pizza o una hamburguesa para cenar. En resumen, una gran dosis de calorías y energía. Luego hay que mirar sus hábitos cotidianos: se levantan, van al colegio en autobús o en coche, estudian, no se mueven del centro escolar para comer, salen de la escuela para ir a clase de manualidades o de idiomas, regresan a casa, se sientan a ver la tele, a hacer los deberes o a jugar en el ordenador y la videoconsola; cenan, un poco de televisión y a dormir. Algunos presentan una variación: en lugar de clase de manualidades, hacen una hora de fútbol, de patinaje o de natación. En resumen, unas 23 horas de actividades sedentarias y una de ejercicio.
Es evidente que esta no es la pauta que siguen todos los niños, pero las investigaciones apuntan que, durante las últimas décadas, por cuestiones de comodidad y tiempo, la fruta, la verdura, las legumbres y el pescado han perdido peso en la dieta infantil en favor de la comida rápida, las chuches y la bollería. Y las actividades físicas tradicionales se han cambiado por la televisión y los videojuegos. Según un estudio elaborado por los farmacéuticos de Castilla-La Mancha, siete de cada diez niños no comen las cinco raciones diarias de fruta y verdura recomendadas, y prácticamente tres de cada diez no toma pescado ni dos veces a la semana. Por otra parte, el 9% no hace ejercicio durante la semana y el 21,6% no tiene actividad física durante el fin de semana.
Y si hace tiempo la obesidad infantil preocupaba a los pediatras pero los niños rollizos continuaban siendo motivo de orgullo en muchos hogares, hoy la preocupación se ha hecho extensiva a muchas familias que se plantean cómo conseguir que el niño o la niña no engorde o adelgace. “El problema a la hora de abordar la obesidad infantil es que las herramientas son muy limitadas; la disponibilidad e indicación de medicinas o intervenciones quirúrgicas es absolutamente excepcional y tampoco puede indicarse una restricción excesiva de calorías porque, a diferencia de los adultos, los niños están en un periodo de crecimiento y desarrollo”, afirma Gabriel Martos, especialista en obesidad infantil de la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica e investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciber) de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición. Si quien tiene que adelgazar es un niño o un adolescente no sirven las dietas que utilizan los adultos: ni las hipocalóricas, ni las bajas en hidratos de carbono, ni las hipoproteicas, ni las de disociación... “Con los chavales, ni se puede renunciar a ningún macronutriente, ni es una cuestión de calorías; una dieta de 1.500 puede ser hipocalórica para un adolescente y normocalórica para un niño más pequeño, y ser adecuada o no según el ejercicio que haga; debe ser el médico el que mire el factor de crecimiento, la edad y el gasto energético de cada niño y determine sus necesidades, porque si el chaval no toma las calorías que necesita puede dejar de crecer a largo plazo”, alerta Jaime Dalmau, coordinador del comité de nutrición de la Asociación Española de Pediatría.
Los especialistas subrayan que para que un niño adelgace la receta no es ponerle a dieta, sino cambiar sus hábitos para que lleve una alimentación sana y, sobre todo, para que gaste más energía de la que consume. “Las normas básicas en la dieta de los niños son tomar los lácteos desnatados; tomar un mínimo de cuatro raciones de alimentos ricos en fibra como fruta, verdura y ensalada; poner en los bocadillos menos embutido y lechuga y tomate para que llenen; y eliminar el picoteo de chucherías, refrescos, zumos, patatas fritas y similares”, indica Dalmau. Martos remarca que lo importante es evitar los excesos, ordenar la alimentación e incrementar la actividad física. “La receta básica es hacer cinco comidas al día y no picar entre horas; no tomar bebidas azucaradas, comer raciones más pequeñas y más despacio, y una hora de ejercicio al día; con esas pautas un alto porcentaje de los niños con problemas de peso que llegan a la consulta tiene suficiente”, dice Martos.
Claro que este cambio de hábitos no siempre es fácil, porque requiere de la implicación de toda la familia. “No se puede dar al niño obeso un bocadillo de tomate y lechuga y a su hermano uno de jamón, queso y mayonesa; eso no lo aguanta nadie”, advierte Dalmau. Y subraya que, dado que la dieta infantil no es más que un listado de pautas saludables, debe seguirla toda la familia, cambiando únicamente las cantidades en el caso de los adolescentes. “Si en lugar de obesidad el niño tuviera cáncer, toda la familia estaría dispuesta a sacrificarse para ayudarle; pues padres y hermanos han de hacerse a la idea de que la obesidad es una enfermedad familiar que no se escoge y que toda la familia ha de contribuir”, comenta Dalmau. Martos añade que hay que concienciar tanto al entorno más cercano como a tíos y abuelos propensos a dar al niño todos los caprichos para que esté contento. Una solución fácil es no tener en casa los alimentos que conviene restringir, como refrescos, chuches o bollería. “Si se tienen otros hijos que no tienen problemas de peso, se les puede dar alguno de estos caprichos de tarde en tarde, cuando el que tiene que adelgazar no esté presente”, sugieren los expertos.
Más ejercicio y a diario Pero más allá de lo que ingieren o no los niños, los especialistas aseguran que la regla de oro para que adelgacen es que hagan más actividad física, y a diario, para que el resultado entre las calorías que comen y las que gastan no se desequilibre. “Para atajar el problema del sobrepeso y la obesidad infantil hay que poner la actividad física en el centro del debate”, afirma Vicente Martínez. Él lo ha hecho con el programa MOVI, una iniciativa que arrancó en el 2004 para promover la actividad física entre los escolares y con la que ha demostrado que se puede adelgazar jugando. Durante dos años, unos mil niños de cuarto y quinto de primaria participaron, durante tres días a la semana, en una extraescolar de juegos activos y no competitivos de hora y media de duración y, al finalizar el programa, la tasa de sobrepeso se había reducido un 6%. “Ahora tenemos en marcha MOVI2, que consiste en una hora y media de juego activo dos tardes al salir del cole y otras dos horas y media los sábados por la mañana, que se aprovechan para hacer excursiones en bicicleta y otras actividades al aire libre; en total son cinco horas y media semanales de ejercicio, suficientes para cumplir con las recomendaciones de las sociedades científicas de realizar entre cinco y siete horas semanales de actividad física moderada o intensa”, explica Martínez. Y apunta que con el programa MOVI constataron que el juego quema calorías, pero también que socializa, revive los roles de pandilla, mejora la calidad del sueño de los niños y, en consecuencia, su rendimiento escolar.
En opinión de los especialistas, el principal detonante del sobrepeso infantil es el sedentarismo.Y eso no se corrige con apuntar al niño a una extraescolar de deporte dos días a la semana. Lo importante, dicen, es hacer del ejercicio una actividad cotidiana: no utilizar el coche o el autobús para desplazamientos de menos de dos kilómetros, subir y bajar escaleras en lugar de utilizar el ascensor, llevarlos desde pequeños al parque para que se muevan y jueguen... “Los países escandinavos tienen una tasa de sobrepeso de poco más del 12%, muy inferior a la nuestra y a la de países como Italia, Portugal y Grecia, y eso que aquí tenemos mejor acceso a frutas de temporada y al aceite de oliva y disfrutamos de mejor clima para estar al aire libre; la diferencia estriba en que nuestras ciudades no son transitables para que los niños vayan andando o en bici, y los chavales cada vez pasan más horas delante de las pantallas”, reflexiona Vicente Martínez, convencido de la necesidad de revisar el medio ambiente urbano. Así lo piensan también en Estados Unidos, donde la obesidad infantil alcanza niveles alarmantes, tanto por el número de niños con exceso de peso como por el elevado peso que alcanzan. Convencidos de que el problema del sobrepeso no tiene una única causa, los especialistas estadounidenses dicen que hay que atajarlo desde muchos y diferentes ámbitos: desde educar a las familias para que adopten pautas saludables de alimentación y ejercicio físico, hasta reorganizar los barrios para que haya zonas de esparcimiento y se prioricen las aceras sobre las carreteras y se pueda ir caminando en lugar de tener que coger el coche para todo, pasando por una reorganización social que permita ir a comer a casa o facilite fórmulas para comer fuera que permitan alimentarse sano a bajo coste.
Martínez subraya que hay muchos países que están colocando la lucha contra el sedentarismo en el centro del debate social. “En Canadá han prohibido los e-mails internos para que los trabajadores tengan golpes de actividad, para que se levanten a hablar con otros compañeros en lugar de consultarles por correo interno; y los niños aprenden a contar pasándose una pelota para fomentar elmovimiento en las aulas y evitar el sedentarismo”, ejemplifica. Claro que, cuando se trata de alguien obeso, romper el sedentarismo tampoco significa ponerse a correr cinco kilómetros de golpe. “Al niño obeso hay que darle una serie de trucos para fomentar su actividad; quizá no pueda salir a correr, pero sí caminar tres kilómetros, subir las escaleras hasta el tercero y poco a poco subir algún piso más; aprovechar las pausas de publicidad cuando ve la televisión para subir y bajar las escaleras de casa ..., y buscar actividades con las que pueda pasárselo bien: si está obeso quizá no disfrute con el fútbol o con el ballet, pero puede que sí con la natación, el senderismo o siendo pivote de balonmano; los americanos, que han estudiado mucho en torno a la obesidad, aseguran que puedes consumir calorías incluso en las escaleras mecánicas si en vez de quedarte parado subes caminando por ellas”, resume Dalmau.
Hay estudios que indican que también es posible hacer ejercicio y adelgazar mientras se juega a la videoconsola. Investigadores de la facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Heriot-Watt, en Edimburgo, determinaron el gasto de energía de un grupo de veinte adolescentes mientras practicaban un juego de simulación de baile. Tras 30 minutos de actividad, comprobaron que se pueden quemar hasta 600 kilocalorías por hora y, con la práctica de unas diez o doce horas, llegar a perder hasta un kilo de peso. De hecho, para romper con la inercia de asociar videoconsola a sedentarismo, cada vez se lanzan más juegos comerciales que promueven el movimiento y pretenden servir para ponerse en forma, como Wii Sport, Wii Fit, la plataforma Dance Dance Revolution o EASports Active. En el instituto de investigación LabHuman de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) han desarrollado un programa de e-terapia para la obesidad infantil que, además de permitir al niño y a los familiares comunicarse con los terapeutas vía internet o captar información fisiológica y psicológica del paciente, también proporciona acceso a juegos que incentivan moverse.
Regular la báscula infantil
Paciencia Ver el problema a largo plazo. No hay que someter a los niños a dietas estrictas, ni tampoco compensarles con comida ni con regalos por comer sano
Variedad Comer variado, con cereales, frutas, verduras y hortalizas como base de la dieta
Menú atractivo Introducir las verduras y las frutas con preparaciones atractivas y en alimentos cotidianos como tortillas, pizzas o arroces
Sin picoteo Hacer cinco comidas al día y potenciar el desayuno con fruta y lácteos desnatados
Pocos fritos Prescindir de fritos y utilizar más la plancha, el horno y el hervido para cocinar
Agua La bebida debe ser agua o lácteos desnatados
Evitar tentaciones No comprar chucherías, pasteles, tentempiés, refrescos, zumos envasados ni comida que deba estar restringida en la dieta infantil
Masticar lento Acostumbrar a los niños a comer despacio y a masticar mucho
Sin tele No comer viendo la televisión porque no se presta atención a lo que se come
Raciones pequeñas Servir en plato la ración adecuada y no poner fuentes en la mesa para evitar que repitan
Menos sofá Reducir las actividades sedentarias como ver televisión o estar ante el ordenador
Movimiento Incorporar el ejercicio a las actividades cotidianas: subir y bajar escaleras, ir caminando a comprar y a la escuela, montar en bicicleta o en monopatín, ayudar en las tareas domésticas, realizar extraescolares deportivas
En familia Hacer deporte en familia. Ir al parque y fomentar el juego que exige actividad física: carreras, pañuelo, saltos...
¿Sabemos escuchar? La pregunta es fácil, la respuesta es más complicada. El ritmo de vida, el miedo a lo que nos dirán, la falta de concentración, son factores que inciden negativamente en cualquier tipo de comunicación. El escritor y profesor de comunicación Ferran Ramon-Cortés ha escrito el libro ‘Escuchar con los ojos’, con el que pretende analizar la comunicación interpersonal actual, a través de una relación ficticia entre un jefe y una colaboradora que quiere dejar la empresa. Utilizando como analogía la mirada de un fotógrafo, el autor desgrana las claves para llegar a comprender al otro, utilizando básicamente el método de la observación, con la comunicación no verbal incluida. Para el escritor, “envejecer es natural, madurar es una opción. En esta maduración es básico escucharse los unos a los otros”.
-El verbo es fácil de escribir, fíjese, una sola palabra: escuchar. Otra cosa es llevarlo a la práctica, pero no empecemos la casa por el tejado. ¿Qué significa para usted saber escuchar? -Saber escuchar es saber ponerse a disposición del otro al cien por cien. Aparcar mi vida y mis preocupaciones por unos minutos y estar completamente a disposición de la otra persona. Es un ejercicio que no sólo implica lo que oigo en las palabras del otro, sino también lo que observo de su expresión, sus ojos y su mirada. Esta es la esencia del verbo escuchar.
-¿Sigue siendo una asignatura más que pendiente en la sociedad actual? -Tenemos un déficit evidente que se manifiesta de muchas maneras. En las empresas, por ejemplo, se manifiesta con una cierta incapacidad para tener verdadera comunicación con tus jefes. Se manifiesta en que las encuestas que dicen que los líderes más reconocidos tienen carencias de escucha, incluso con su propio equipo. A nivel social, lo que sucede es que vivimos con una velocidad de crucero muy alta que nos hace ser muy superficiales en la escucha. Cogemos al vuelo las primeras impresiones, las primeras palabras, hacemos el retrato, y a partir de aquí ya disparamos la respuesta. No nos cogemos el tiempo necesario para empaparnos y querer comprender lo que de verdad le sucede a la otra persona.
-Fallan las relaciones interpersonales a todos los niveles… -Absolutamente. Y en las empresas, y en los momentos que corren, donde hay mucha presión por los resultados, insisto mucho en decirles a los directivos con cierta provocación, ¿Cuánto tiempo pasas con tu gente? Supongo que un 50% de tu tiempo. Y me miran con caras de extrañados. Pero es algo que defiendo, la primera misión de un jefe es pasar mucho tiempo escuchando y comunicándose con su gente. Se trata de que su equipo haga su trabajo con eficacia, y para que ello sea así, se tienen que sentir escuchados, apoyados y motivados por su jefe.
-En una relación profesional, ¿dónde reside la frontera entre la confianza y la amistad? -En el libro digo que la amistad es una elección pero que la confianza debería ser una obligación, aunque no todo el mundo te la va a respetar, porque hay mucha gente que rompe esta confianza. Mi visión como directivo es que tengo la obligación de intentar generar la máxima confianza con todos y cada uno de mis colaboradores y sin diferencias. Y en cambio, escogeré de una forma natural, por la química que se establece, de quien soy amigo. La amistad es un sentimiento y la confianza es un comportamiento. El comportamiento lo escojo, el sentimiento, surge. Hay gente con la que nunca me iría a cenar, pero con la que sí que quiero tener una confianza absoluta, que quiere decir que confío que harán lo que me han dicho y yo haré por ellos lo que pueda. No hay restricción a la confianza, escojo la amistad.
-Así pues interpreto que se puede mezclar trabajo y vida privada… -Claro, es más, creo que lo que hay ahora es una ficción. Llevamos cargada la mochila de las emociones, no la dejamos en casa. Si tengo problemas en mi casa, se notará en el trabajo, y si tengo problemas en el trabajo, se notarán en mi casa. Puedo utilizar el trabajo para ventilarme, pero los problemas seguirán ahí. Desconocer en el trabajo las circunstancias personales de los que me rodean me parece suicida. Porque no podré comprender tu comportamiento, y además no podré ayudarte y eso hará que no te sientas apoyado, ni te sientas persona. Una persona llega al trabajo entero, con sus problemas y condiciones, y si no tienes una persona a tu lado que pueda comprender tu situación personal, la pregunta es, ¿qué diferencia hay con una máquina?
-Lo que sucede es que muchas veces, conscientes o no, huimos de la responsabilidad de escuchar al otro, con problemas incluidos… -Sí, porque esta relación muchas veces representa una carga emocional, porque nos pueden transmitir problemas con los que nos sentimos identificados, que los hemos pasado, que los revivimos, o simplemente que no tenemos un día con toda la energía del mundo como para que podamos ceder una parte a los problemas de los demás. Pero es que no hay más. Los trabajadores que en sus puestos de trabajo no se sienten personas, trabajan mal. Y los que sí que se sienten personas trabajan mucho mejor. Porque hay una motivación extra que es la derivada de la confianza jefe-trabajador. La confianza es la forma de motivación más potente en una empresa, más que el dinero. Los directivos que logran una relación de confianza, hacen que su equipo trabaje mucho más.
-¿La crisis económica ha hecho que cada vez hayan más trabajadores que se sientan menos personas en sus puestos de trabajo? -Creo que hay una paradoja, pero que tiene sentido. Las empresas van muy justas de resultados, necesitan resultados y necesitan funcionar porque sino tienen que cerrar. El problema es que todo esto se está haciendo desde una presión que no proviene de una motivación para salir de la crisis, sino que proviene del miedo. O todos os dejáis la piel o cerramos. Pues yo digo que el miedo es absolutamente paralizante. Por culpa del miedo somos muy poco creativos, poco flexibles y la gente se limita a hacer solo las tareas que tiene encomendadas para que no la echen. Así la empresa no saldrá nunca adelante, esta es la paradoja.
-Consigues el efecto contrario, vaya. -Sí, las empresas que sin perder de vista que tienen que remontar y que hay que dar lo mejor de nosotros, lo hacen estableciendo confianza con la gente, dándoles responsabilidad en un proceso abierto donde se puedan decir las cosas y ventilar las inquietudes, tienen todos los números de salir adelante, porque la gente trabaja mucho más.
-En la historia que expone en su libro se dan situaciones con las que no sé si nuestros lectores se sentirán muy identificados. Por ejemplo, que su jefe le invite a un café en un bar, y para hablar de sus problemas personales… -Yo he tenido la suerte de poder vivirlo y no en empresas de servicios o un despacho de abogados, sino en empresas industriales. Si tienes sensibilidad estas cosas se pueden hacer, y más si lo integras como parte de tu trabajo. Ir a tomar un café con una persona que es importante para ti y que tiene problemas es la tarea más importante que tienes ese día, incluso por encima de algunas reuniones. ¿Por qué salir fuera? Porque le estás diciendo a esa persona, “ahora quiero estar contigo, y no quiero que nada de mi alrededor me distraiga”. No es una utopía, tampoco es el pan de cada día, pero créeme, no es ninguna tontería.
-¿Usted lo ha hecho siendo directivo? -Sí, y tengo que decirte que algunas veces he recibido críticas fuertes por lo que decimos “hacer el pasillo”. Pero lo he hecho absolutamente convencido y me he tragado todas estas críticas con mucha tranquilidad, porque sigo pensando que una función clave de un directivo es detectar el estado de ánimo de su gente.
-No sé que considera que es más complicado, escuchar una persona silenciando tu “yo” interior o que la otra persona confíe en ti y te explique sus problemas más íntimos… -Son cosas que van muy ligadas. Sí que es verdad que hay gente más cerrada, y otra que es más abierta. Pero esta apertura tiene mucho que ver con la predisposición de la otra persona. Es muy habitual que hables con una persona y que te diga, “esta colaboradora mía no me explica nada, es muy cerrada”. Y después hables con otra persona que está en el mismo equipo y que te diga “pues a mi me lo explica todo”. Y eso quiere decir que con tu actitud, no predispones a que haya una apertura. Y esto es muy no verbal también, de cómo una persona se sienta ante ti, cómo marca o no marca las jerarquías o de su mirada. Estamos genéticamente programados para captar estos mensajes.
-¿Cree que debemos aconsejar a los demás? -No, nunca. Los consejos tienen dos problemas. Uno es que generan dependencias enormes. Si te doy un consejo y te va bien, me vas a venir a pedir consejos todo el día, pero no crecerás, no buscarás caminos, porque a la que tengas el primer problema me vendrás a preguntar. Y en el ámbito empresarial el consejo es muy rápido la primera vez, todos los damos. Y el otro gran problema es que la gente te hará responsable. Si sale bien perfecto, pero si sale mal te dirán tranquilamente, “hice aquello que me dijiste y mira lo que me ha pasado, y esto es tu culpa”. A mi lo que me gusta es hacer un proceso que no está exento de una cierta guía, dirigiéndote hacia el camino donde creo que está tu problema, pero quiero que lo digas tú.
-En cualquier comunicación interpersonal la sinceridad es básica, aunque usted introduce límites en su libro. ¿Cuáles deben ser esos límites de la sinceridad? -Tengo la opinión de la que la sinceridad es una de las virtudes más sobrevaloradas que tenemos. La sinceridad como virtud personal, como bandera en la que me envuelvo para decirte lo que me da la gana, no tiene ningún valor en las relaciones y en la comunicación. La sinceridad porque creo que lo te diga te puede ayudar, sí que tiene valor extraordinario, y hay veces que las confundimos.
-¿Por qué pone límite a la sinceridad? -Cuando nosotros herimos a la persona que tenemos delante, esa persona se bloquea. No está procesando ni interiorizando nada de lo que le dices, y el ejercicio es inútil. Para mí la sinceridad es una actitud en la que yo te lo quiero decir, ¿pero cuándo? No lo sé. Cuando a mi me dicen, “perdona pero te lo tengo que decir”, huyo. Porque la única intención que hay allí es la de vaciarse. Me acojo a la frase, “ser sincero no significa decir lo que pienso, sino no decir nunca lo contrario de lo que pienso”. Y para mí esta es la clave. Y cuidado porque hay mucha gente que no está preparada para la respuesta, aunque te haga la pregunta.
-Es que no es fácil ser sincero sin bloquear al otro, la frontera está difusa… -Muy complicado, yo soy el primero que estoy aprendiendo. El error que procede de la incompetencia me parece bien, el que procede de la irreflexión no.
-Habla también de confrontación. ¿Cuándo hay que plantear esta confrontación en el contexto de crecimiento personal que debe experimentar el interlocutor? -La sitúo en un momento maduro de la conversación. La confrontación consiste en desenmascarar tus contradicciones internas. Muchas veces no somos conscientes de esta contradicción porque el cerebro domina la emoción. ¿Cuándo hay que aplicarla? Cuando tengas la seguridad de que el otro aguantará bien el tipo cuando lo hagas. Es más, la confrontación es como una zarandeada, la gente lo necesita. Pero si entramos directo en al confrontación puede llegar a herir mucho.
-Escuchándole uno se da cuenta que detrás del verbo escuchar hay toda una estrategia, y que muchas veces no la aplicamos correctamente, ya sea por egoísmo o por miedo. ¿Qué factores pesan más? -Que no nos han enseñado. Nos enseñan a hablar, a leer y a escribir, pero no a escuchar. Lo hemos dejado a la pura intuición, y es cierto que nos ayuda mucho, pero hay una técnica detrás. También has mencionado el miedo, y es muy importante porque puede bloquear mucho la escucha. Es un miedo a las consecuencias de lo que yo pueda sentir. Ahora mismo en una empresa y en tiempos de crisis está pasando mucho. ¿Por qué huimos de las conversaciones con la gente? Porque ya sabemos lo que nos dirán, estoy desmotivado, me estás apretando, no van bien las cosas. ¿Qué pasa? Que como tampoco tengo una solución, no quiero escucharte.
-Ilústreme con algunos consejos para saber escuchar con los ojos… -Nosotros podemos decidir lo que comunicamos mentalmente. Pero lo que te comunico es la expresión de mi sentimiento. Te podré mentir con la palabra, pero difícilmente lo podré hacer con el tono de voz y con la palabra. Lo que digo es, ves a buscar más allá de las palabras y observa. Observa tono de voz, expresión facial, los ojos, y a partir de aquí busca si hay congruencia. No es un proceso mental, es decir, ahora no voy a las palabras, sino al conjunto, y en el conjunto hay algo que falla, porque oigo el mensaje pero veo otra historia, y esta es la clave. Y aquí es donde empezamos a ser eficientes en la escucha. ¿Qué recomiendo a la gente? Que sean muy observadores y que practiquen la observación, que es algo que tenemos innato, pero que la abandonamos.
-Sea más práctico… -Una cosa para ponerlo en práctica es ver televisión sin volumen. Captas 200.000 expresiones más que si la ves con volumen. Coges una película y miras un trozo con volumen y otro sin, y verás la diferencia en la captación de los gestos. Otra más divertida. Ahora que viene primavera, te sientas en una terraza y te sitúas a cierta distancia de una mesa donde pase algo, que no puedas oír, solo observar. Y te dedicas a hacer la fantasía de aquella conversación. Estos ejercicios te despiertan la capacidad innata que tenemos de observación y te ofrecen una herramienta brutal porque cuando hablas con la gente descubras más, en mucho menos tiempo.
Michael Perham era un joven de 16 años natural de Herfordshire, Inglaterra, que tenía un sueño. No se trataba de conocer al solista de su grupo favorito, ni salir con la chica más guapa del instituto, ni siquiera ganar con sus amigos un torneo de Warcraft, su sueño era muy singular:convertirse en la persona más joven en dar la vuelta al mundo navegando en solitario sin escalas.
Esto más que un sueño es una odisea titánica. Muchos experimentados marinos han muerto afrontando este reto, no sólo por los grandes adversarios meteorológicos, ni por los traicioneros recovecos que esconden los siete mares, sino por la gran dureza mental de la prueba. De hecho muchos de los navegantes que lo han intentando, murieron no por un naufragio sino arrojándose por la borda.
Todos los referentes de la marina británica desaconsejaron el intentoporque se trataba de una prueba extremadamente dura, porque Mike no estaba preparado ya que apenas había navegado en solitario, y porque además el barco estaba muy baqueteado y seguramente no iba a aguantar. Para añadir más tensión y complicar aún más si cabe el viaje, antes de la salida se enteraron que Zac Sunderland, un estadunidense de 16 años comenzaba su propia circunnavegación por el record, lo que convertía la travesía en una carrera contrarreloj.
Sus padres le apoyaron, le buscaron fondos, le financiaron, le animaron y le entrenaron para que pudiera buscar su sueño. Un sueño que le podía costar la vida con poco más de 16 años. ¿Cuántos padres se comportarían así? ¿Fueron irresponsables o inspiradores? ¿Se deben dar alas a los sueños de las personas que dependen de nosotros o hacerles ver que es imposible alcanzarlos?
El 15 de noviembre de 2008, el día de la salda, Mike no podía parar de llorar. Según sus palabras se encontraba sobrecogido y abrumado. Sentía que había olvidado incluso lo más básico y no daba pie con bola para sacar el barco de Portsmouth. El padre al verlo, con una gran templanza le cogió por los hombros y mirándole a los ojos le dijo: “Mike, todo va a ir bien. Cómo estoy aquí no paras de hacerme preguntas de las que conoces la respuesta, pero en cuanto estés sólo sabrás que hacer”. Y con un fuerte abrazo se bajó del barco dejando a su hijo sólo, llorando de miedo, ante la que podría ser la última vez que se veían.
Impresionante. ¡Qué capacidad de confiar y de generar confianza! En nuestras organizaciones muchos directivos son incapaces de delegar nimias tareas sin estar supervisándolas cada diez minutos, y estos padresson capaces de dejar que su hijo viva una aventura que puede acabar con su propia vida con una generosidad y una serenidad increíbles.
La travesía fue de todo menos fácil. El barco, cómo preveían los expertos, no aguantó y se averiaba continuamente, lo que le obligó a renunciar al reto sin paradas, y a buscar el record con escalas. Además a 10 semanas de conseguir su objetivo, Zak Sunderlandse convirtió en el más joven en realizar dicha travesía, por lo que si tenía cualquier problema, sería más mayor que Zak al terminar y no podría reclamar el record para el que tan duramente había trabajado.
Tras muchos problemas técnicos, imprevistos, tormentas e incluso un huracán a pocos días del final, olas tan grandes que cubrían el velero, noches sin dormir pensando que el barco se iba a partir, el riesgo de ir sin motor, cientos de vitales decisiones, mucho miedo y más de nueve meses de aventura Mike logró su sueño. A las 9:47 del jueves 27 de agosto de 2009 Michael Perham se convierte en la persona más joven en circunnavegar el mundo en solitario, arrebatándole el record a Zac Sunderland quien ostentó este título tan sólo diez semanas.
Ahora, tras el éxito en su gran aventura, Mike tiene un nuevo reto: ser la persona más joven en dar la vuelta al mundo volando en solitariohttp://www.challengemike.com/worldflying.htm .
Es inspirador que haya gente valiente, dispuesta a luchar por lograr sus sueños, aunque en el intento les vaya la vida. Pero me parece aun más inspirador que existan personas capaces no sólo de no truncar los sueños de los demás, sino de darles alas. Personas que empujan, que no transmiten sus miedos, que alimentan las ilusiones, que cambian el “no” por el “¿Por qué no?”, y que además lo hacen con generosidad y humildad.
Si en las empresas, en la política y en la sociedad tuviéramos más padres deMichael Perham, que fuesen capaces de sacar lo mejor que llevamos dentro, en lugar de tantos endiosados que sólo buscan salir bien en la foto, otro gallo nos cantaría y seguro seríamos capaces de lograr los grandes retos que tenemos por delante.
ENTREVISTA: MICHAEL C. JENSEN Profesor emérito de Harvard Business School
"Muchos directivos mienten"
MANUEL ÁNGEL MÉNDEZ22/05/2011
Cada vez abundan menos economistas como Michael Jensen, preocupados por explicar alto y claro eso que muy pocos se atreven a reconocer: demasiados directivos yempresas mienten, y sus mentiras generan problemas que suelen desembocar en catástrofe. La más reciente, la crisis financiera iniciada en EE UU, cuyas consecuencias aún se sufren en media Europa. "La falta de integridad dentro del sistema ha desempeñado un papel muy, muy importante en esta crisis", dice Jensen, de visita esta semana en Madrid para recibir un premio de la Fundación BBVA y el IESE por su labor investigadora.
A sus 71 años, quienes le conocen aseguran que su trabajo durante la última década bien podría merecer un Nobel. Su obsesión: definir el concepto de integridad en los negocios, demostrar que es un factor de producción tan potente como el capital, la mano de obra o la tecnología y provocar un cambio de mentalidad en las compañías. Doctor honoris causa por cinco universidades, autor de varios libros y más de un centenar de estudios científicos, Jensen resume su teoría en cuatro palabras mirando fijo a los ojos. "Sin integridad, nada funciona".
Pregunta. Usted distingue entre integridad, moral y ética. ¿En qué sentido son diferentes?
Respuesta. La integridad, tal como mis coautores y yo la definimos, no tiene nada que ver con lo bueno o lo malo, lo deseable e indeseable. Para mí la integridad es ser fiel a la palabra, cumplir lo que prometemos, avisar con antelación en caso de que no vayamos a poder cumplirlo y ocuparse del caos que nuestro incumplimiento causa a los demás.
P. ¿Es posible establecer un modelo de gestión empresarial basado en este concepto de integridad?
R. Sí, cumplir con tu palabra hace que las cosas funcionen. En las organizaciones los empleados se prometen cosas entre sí: te entregaré este informe el lunes, aumentaré las ventas un 20%... Si uno no cumple, el otro tampoco podrá hacerlo con los demás. Es como echar arena al mecanismo. Y la forma de quitar esa arena es lograr que los empleados entiendan cuál es su palabra y cómo cumplirla.
P. ¿Es la falta de integridad un problema de personas concretas o de organizaciones?
R. Es una combinación de ambas. En parte se debe al desconocimiento de qué es la integridad. Cuando Goldman Sachs empezó a distribuir hipotecas subprime, no pensaron que esa actividad no tenía nada que ver con el principio de "servir al cliente". Eso era a lo que se habían comprometido, era su palabra: poner al cliente el primero. Sin embargo, un cambio en la estructura de poder de la empresa puso a agentes de Bolsa en lo alto. ¡Y los agentes de Bolsa no tienen clientes! Son meros intermediarios, les importan un demonio las personas.
P. Escribió un artículo muy polémico, Pagar a la gente por mentir, donde critica los sistemas de compensación por objetivos. ¿Por qué?
R. Son sistemas que incitan a salirse de la integridad. Si digo que voy a vender ocho unidades, aunque sepa que puedo vender 10, y luego vendo 10, mi jefe estará muy contento. Pero le habré hecho crear toda una estrategia basada en la hipótesis de que venderé ocho. No funciona. Al final nadie sabe qué es verdad y qué es mentira.
P. ¿Cuál es la solución, cambiar la compensación?
R. ¡Desde luego! Deberían pagar a la gente basado en lo que realmente hace. Muchos directivos mienten al mercado y a sus clientes sistemáticamente: prometen menos de lo que pueden hacer y hacen más de lo esperado. Es un juego que no pueden ganar a largo plazo.
P. ¿Qué beneficios tiene adoptar este modelo de gestión basado en la integridad?
R. Podría mejorar la productividad de una organización entre un 100% y un 500%. Incluso más. Eso sí, se necesita mucha formación a los empleados y tiempo para que la alta dirección responda por su integridad y cumpla su palabra.
P. Si las ventajas son tan evidentes, ¿por qué las compañías no hacen algo al respecto?
R. Porque desconocen esta forma de entender la integridad. Es frustrantemente simple, pero hay que dar el paso, cambiar de mentalidad. Eso sí es complejo.
Michael C. Jensen fotografiado en Madrid.- CARLOS ROSILLO
El psicólogo Albert Ellis, de los más influyentes del siglo pasado, afirmaba que si las personas lograran una sana de vida, sería raro que se pudieran encontrar emocionalmente perturbadas. Ellis reconocía el papel de las emociones pero, sin embargo, puso un mayor en los pensamientos y en cómo éstos afectan a lo que hacemos y a lo que sentimos.
Según la perspectiva de este autor, las emociones, el pensamiento y nuestros hábitos de vida (conducta) se influyen mutuamente, volviéndose coherentes para la persona. Es decir, si por educación hemos adquirido ciertos hábitos (conductas), lo habitual es que pensemos sobre ellos que son adecuados (pensamientos) y nos sintamos bien (o, al menos, no nos sintamos mal) llevándolos a cabo (emociones). Imaginemos, por un momento, que a un niño/a está habituado a que en su se hable gritando (conducta); cuando ese niño/a crezca, es probable que piense que gritar es normal (pensamientos) y no se sienta mal por ello (emociones).
Dado que hay una “cadena” entre pensamientos, emociones y conducta, Ellis propone modificar en primer lugar los pensamientos, y luego éstos provocan cambios en los otros dos componentes. Para ello, el autor identificó las llamadas ideas irracionales más frecuentes, que podrían resumirse tal y como sigue:
1. Es una necesidad extrema, para el ser humano adulto, el ser amado y aprobado por cada persona significativa de su entorno
2. Para considerarme a mí mismo/a como una persona válida debo ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa que me proponga
3. Las personas que no actúan como deberían son malvadas, y deberían ser castigadas por su maldad
4. Es terrible que las cosas no funcionen como a uno/a le gustaría
5. La desgracia y el malestar humano están provocados por las circunstancias externas, y la gente no tiene capacidad para controlar sus emociones
6. Si algo es (o puede ser) peligroso, debo sentirme terriblemente inquieto/a por ello y debo pensar constantemente en la posibilidad de que ocurra, para estar preparado/a
7. Es más fácil evitar responsabilidades y dificultades de la vida que hacerles frente. Así viviré más tranquilo/a
8. Debo depender de los demás y necesito a alguien más fuerte que yo en quien confiar
9. Lo que me ocurrió en el pasado seguirá afectándome siempre
10. Debemos sentirnos muy preocupados por los problemas y perturbaciones de los demás
11. Existe una solución perfecta para cada problema, y debemos hallarla siempre
Estas once ideas irracionales fueron resumidas por Ellis más adelante, reduciéndolas a tres ideas irracionales básicas, las exigencias absolutistas onecesidades perturbadoras en forma de “deberías“, “tengo que“, etc. con respecto a:
1. Uno/a mismo/a (“tengo que hacer las cosas bien siempre, y así ser querido/a por los demás“)
2. Otras personas (“las personas deben estimarme y siempre ser agradables conmigo. Me lo merezco”)
3. La vida (“las personas consiguen lo que se proponen, siempre y cuando trabajen para ello. Quien no consigue todo lo que se proponga es porque no se esforzó“).
La razón por la que Ellis considera que estas ideas son irracionales y lo que las diferencia de las ideas racionales es que las irracionales son absolutas (dogmáticas) por naturaleza; se expresan en términos de “tengo que”, “debería”, “estoy obligado a” y de forma categórica (todoo nada, blanco o negro) y, además, las ideas irracionales provocan emociones que interfieren en la persecución y obtención de metas (depresión, ansiedad, culpabilidad, miedo, etc.).
Por el otro lado, las creencias racionales se expresan en forma de preferencias (“me gustaría“, “quisiera“, etc.), son relativas (no son creencias de todo o nada, sino que admite posturas intermedias) y no impiden la persecución y obtención de objetivos.
Expliquemos con mayor detenimiento cada una de las creencias irracionales que hemos nombrado:
1. Es una necesidad extrema para el ser humano adulto el ser amado y aprobado por prácticamente cada persona significativa de la sociedad
Por qué es irracional:
El exigir ser aprobado por todos es una meta inalcanzable. Si se necesita de forma extrema la aprobación siempre se generará una preocupación por el cuándo seremos aceptados.
Aunque uno pudiera alcanzar la aprobación de los demás, eso exigirá una enorme cantidad de esfuerzo y energía y, además, podríamos estar renunciando a nuestros propios principios y necesidades para lograr la aprobación de otros, generándose servilismo.
La incertidumbre de no conseguir la aprobación de los demás generaría un comportamiento inseguro y molesto perdiéndose con ello el interés de los demás.
Alternativas racionales:
El individuo no debería intentar erradicar todos sus deseos de aprobación, sino las necesidades excesivas de aprobación o amor. El individuo debería buscar más la aprobación por sus hechos, actividades y comportamientos que “por sí mismo”.
El no ser considerado por los demás es algo frustrante pero no horroroso o catastrófico.
El individuo debería preguntarse: “¿qué quiero hacer en mi vida?”, más que “¿qué creo que les gustaría a los demás que hiciera?”
Para conseguir el amor de los demás, una de las mejores formas es darlo.
2. Para considerarse uno mismo valioso se debe ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles
Por qué es irracional:
Ningún ser humano puede ser totalmente competente en todos los aspectos o en la mayor parte de ellos. Intentar tener éxito está bien, pero el exigirse que se debe tener éxito es la mejor manera de hacerse sentir incompetente e incapaz.
Forzarse más de la cuenta acarrea estrés y enfermedades psicosomáticas. El individuo que lucha por el éxito total está en continua comparación con otros ante los que se siente invariablemente inferior.
El ambicionar el éxito conlleva el querer se superior a los demás, con lo que invariablemente se entra en conflicto con los otros.
El buscar el éxito distrae al individuo de su auténtico objetivo de ser más feliz en la vida.
La preocupación por el éxito acarrea el miedo al fracaso y a cometer errores, con lo que es fácil generar un disgusto por el trabajo y una tendencia al fracaso real en éste.
Alternativas racionales:
El individuo debe actuar, más que actuar bien. Se debe concentrar más en el disfrutar del proceso más que del resultado.
Cuando intenta actuar bien es más para su propia satisfacción que para agradar o ser mejor que los demás.
Debe cuestionarse con frecuencia si está luchando por alcanzar un objetivo en sí, o por un objetivo para su propia satisfacción.
En la lucha por alcanzar sus objetivos el individuo debe aceptar sus propios errores y confusiones en vez de horrorizarse por ellos.
Se debe aceptar la necesidad de practicar y practicar las cosas antes de conseguir el éxito.
Se debe forzar a hacer de vez en cuando aquello en lo que se teme fracasar, aceptando el hecho que los seres humanos no somos perfectos.
3. Cierta clase de gente es vil, malvada e infame y que deben ser seriamente culpabilizados y castigados por su maldad
Por qué es irracional:
Las personas somos seres limitados que la mayoría de las veces actuamos de manera automática e inconsciente sin una “maldad consciente”.
El individuo que actúa mal, en la mayoría de los casos, es una persona ignorante o perturbada que no es consciente de las consecuencias de sus comportamientos (a corto, medio y/o largo plazo) para los demás y para sí misma.
El castigar o culpabilizar severamente al que comete errores normalmente le conduce a seguir cometiéndolos; por el contrario una actitud más tolerante y racional a la hora de considerar sus errores favorece más el cambio positivo.
El culpabilizarse uno y generar depresión, angustia o ansiedad, como el culpabilizar a los demás generando rabia y hostilidad, no conduce a otra cosa que al conflicto personal o social.
Alternativas racionales:
No se debe criticar o culpar a los otros por sus fallos, sino comprender que éstos son cometidos por simpleza, ignorancia o perturbación emocional.
Cuando alguien le culpabilice a uno , deberá preguntarse si realmente uno lo hizo mal e intentar mejorar su conducta, pero si no lo ha hecho, comprender que la crítica de los demás es un problema de ellos, por algún tipo de defensa o perturbación.
Es positivo comprender por qué la gente actúa como lo hace desde su punto de vista, y si hay una manera calmada de hacerle entender sus errores, practicarla. Si no es posible habrá que decirse “esto es malo, pero no necesariamente catastrófico”.
Deberá intentar comprender que tus propios errores como los de los demás son el resultado de la ignorancia o de la perturbación emocional.
4. Es tremendo y catastrófico el hecho de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen
Por qué es irracional:
No hay razón para pensar que las cosas deberían ser diferentes a lo que realmente son, otra cosa es que nos agrade o no.
El estar abatidos por las circunstancias no nos ayudará a mejorarlas, y sí es posible que de esta forma las empeoremos.
Cuando las cosas no nos salen está bien luchar por cambiarlas, pero cuando esto es imposible, lo más sano es aceptar las cosas como son.
Aunque nos veamos frustrados o privados de algo que deseamos, el sentirnos muy desdichados es sólo consecuencia de considerar erróneamente nuestro deseo como una necesidad fundamental.
Alternativas racionales:
Se debe discernir si las circunstancias son realmente negativas o si estamos exagerando sus características frustrantes.
El sentido catastrófico se lo damos a veces con nuestras propias expresiones: “Es terrible“, “Dios mío“, “no puede soportarlo“, etc. Hemos de aprender a cambiar estas expresiones por otras más racionales y realistas: “Son negativas pero no catastróficas“, “estoy convencido de que puedo superarlo“, etc.
Hemos de intentar tomar las situaciones difíciles como un desafío del que hemos de aprender.
5. La desgracia humana se origina por causas externas y la gente tiene poca capacidad o ninguna, de controlar sus penas y perturbaciones
Por qué es irracional:
Los ataques verbales de los demás nos afectarán sólo en la medida en que con nuestras valoraciones e interpretaciones les hagamos caso.
La expresión “me duele que mis amigos no me hagan caso” es errónea, ya que lo que me duele es que yo me lo diga dándole un valor de terrible o insoportable.
Aunque la mayoría de la gente pueda creer que las emociones negativas no se pueden cambiar y simplemente hay que sufrirlas, la experiencia demuestra que es factible el poderlas cambiar.
Alternativas racionales:
Un individuo, cuando experimente una emoción dolorosa, debe reconocer que es él el creador de dicha emoción, y que como la origina, también puede erradicarla.
Cuando un individuo observa de forma objetiva sus emociones dolorosas descubre los pensamientos y frases ilógicas que están asociados con esa emoción. Y cuando es capaz de cambiar sus propias verbalizaciones de forma radical, podrá transformar las emociones autodestructivas.
6. Si algo es o puede ser peligroso o temible, se deberá sentir terriblemente inquieto por ello y deberá pensar constantemente en la posibilidad de que esto ocurra
Por qué es irracional:
Si se está muy preocupado por un asunto de riesgo, el nerviosismo impide ver realmente la gravedad del asunto.
La ansiedad intensa ante la posibilidad de que un peligro ocurra impide afrontarlo con eficacia cuando realmente ocurre.
El preocuparse mucho de que algo suceda no solo no evita que ocurra, sino que a menudo contribuye a su aparición.
El inquietarse por una situación peligrosa conlleva el exagerar las posibilidades de que ocurra, aunque sea esto muy improbable.
Cuando han de venir acontecimientos inevitables como la enfermedad o la muerte de nada sirve el preocuparse anticipadamente por ellos.
La mayoría de los hechos temidos y peligrosos (como las enfermedades) son mucho menos catastróficos cuando ocurren de verdad, pero la ansiedad o el miedo de que ocurran sí constituye algo incluso más doloroso que la propia situación temida.
Alternativas racionales:
Deberemos comprender que la mayoría de las preocupaciones no las causan los peligros externos, sino la manera que tiene uno de hablarse a sí mismo.
Hemos de darnos cuenta que los miedos no nos ayudan a evitar los peligros, más bien todo lo contrario.
Debemos comprender que la mayoría de los miedos tiene en su origen el miedo a lo que los demás piensen de mí. Por tanto hemos de darnos cuenta lo irracional de este argumento.
Deberá de vez en cuando hacer las cosas que más miedo le dan (como hablar en público, defender sus derechos o mostrar sus puntos de vista con superiores) para demostrarse que no son tan terribles esos miedos.
No deberá afectarse de que miedos que parecían ya superados vuelvan a aparecer de nuevo, deberá trabajar para erradicarlos afrontándolos hasta que ya no le afecten.
7. Es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades en la vida
Por qué es irracional:
Aunque a veces resulta cómodo abandonar determinadas actividades por considerarlas desagradables, esto trae grandes consecuencias negativas, por ejemplo el dejar de estudiar, de trabajar o de realizar cualquier actividad que requiere esfuerzo físico o psíquico.
El proceso de tomar la decisión de no hacer algo que se considera difícil pero provechoso, habitualmente es largo y tortuoso y suele conllevar más sufrimiento que el hacer la actividad desagradable.
La confianza en uno mismo se nutre, entre otras cosas, de hacer actividades y no evitarlas. Si se evitan, la existencia se hará más fácil pero a la vez aumentará el grado de inseguridad y desconfianza personal.
Aunque mucha gente supone que una vida fácil, evasiva y sin responsabilidades es algo apetecible, la experiencia demuestra quela felicidad del ser humano es mayor cuando está comprometido en un objetivo difícil y a largo plazo.
Alternativas racionales:
Un individuo racional deberá esforzarse en realizar las cosas desagradables que sea necesario hacer y terminarlas lo más pronto posible.
No debemos suponer que detrás de cada evasión de nuestros problemas existe una actitud indolente “por naturaleza”, sino suponer que ésta es el resultado de creencias irracionales que debemos descubrir y cambiar.
No deberá imponerse una autodisciplina rígida ni exagerada pero sí planificar las actividades y objetivos de un modo razonable, estableciendo metas a corto, medio y largo plazo.
Un individuo racional acepta la vida con lo que ésta conlleva de dificultades, el descansar o evitar los problemas sólo sirve para agradarlos.
8. Se debe depender de los demás y se necesita a alguien más fuerte en quien confiar
Por qué es irracional:
Aunque es normal el tener un cierto grado de dependencia de los demás, no hemos de llegar al punto de que los demás elijan o piensen por nosotros.
Cuanto más se depende de los demás, menos se elige por uno mismo y más se actúa por los demás con lo que se pierde la posibilidad de ser uno mismo.
Cuanto más se dejan las decisiones en manos de los demás, menos oportunidad tiene uno de aprender, por lo que actuando así se genera más dependencia, inseguridad y pérdida de autoestima.
Cuando se depende de los demás se queda uno a merced de ellos, y esto implica que la vida toma un cariz incontrolable ya que los demás pueden desaparecer o morir.
Alternativas racionales:
Aceptar el hecho de que cada persona tiene su propia trayectoria en la vida, y que no es tan terrible apoyarse en uno mismo y tomar decisiones.
Comprender que no es terrible el fracaso en la consecución de los objetivos, y que los fracasos no tienen que ver con la valía como ser humano.
Es preferible arriesgarse y cometer errores por elección propia que vender el alma por una ayuda innecesaria de los demás.
No debe, de forma rebelde o defensiva, rechazar cualquier ayuda de los demás, para probar lo “fuerte” que es. Es positivo aceptar la ayuda de los demás cuando es necesaria.
9. La historia pasada de uno es un determinante decisivo de la conducta actual, y que algo que le ocurrió alguna vez y le conmocionó debe seguir afectándole indefinidamente
Por qué es irracional:
Aunque una persona haya tenido que sufrir los excesos y condicionamientos de otros, eso no quiere decir que tenga que seguir haciéndolo. Por ejemplo, ser excesivamente complaciente con los padres no supone que 20 años después haya que seguir siéndolo.
Cuanto más influenciado se está por el pasado más se utilizan soluciones a los problemas que fueron utilizadas entonces pero que hoy pueden ser ineficaces y, por tanto, se pierde la oportunidad de encontrar otras actuales y más útiles.
El pasado se puede utilizar de excusa para evitar enfrentarse a los cambios en el presente y de esa manera no realizar el esfuerzo personal requerido.
Se exagera la importancia del pasado cuando en vez de decir “por mi pasado me resulta difícil cambiar“, se dice “por mi pasado me resulta imposible cambiar“.
Alternativas racionales:
Un individuo racional acepta el hecho de que el pasado es importante y sabe de la influencia de éste en el presente, pero sabe a la vez que su presente es el pasado del mañana y que esforzándose en transformarlo puede conseguir que su mañana sea diferente.
En lugar de realizar los mismos comportamientos del pasado de forma automática, deberá parar y desafiar esos comportamientos tanto verbal como activamente.
En vez de rebelarse con rencor contra todas y la mayoría de las influencias pasadas, debe valorar, cuestionar, desafiar y rebelarse sólo con aquellas ideas adquiridas que son claramente perjudiciales.
10. Uno deberá sentirse muy preocupado por los problemas y las perturbaciones de los demás
Por qué es irracional:
Aunque los demás realicen comportamientos que nos perturban, nuestro enojo no suele provenir de su conducta, sino de lo que nos decimos a nosotros mismos.
Por mucho que nos disgustemos por la conducta de los demás, esto probablemente no la cambiará, hemos de aceptar que no tenemos el poder de cambiar a los demás. Y, si acaso lo conseguimos, hemos pagado un alto precio con nuestra perturbación.
El involucrarnos en los problemas de otros a menudo se usa como una excusa sutil para no afrontar nuestros propios problemas.
Alternativas racionales:
Debemos preguntarnos si realmente merece la pena preocuparse por los comportamientos de los demás o debemos interesarnos sólo cuando nos preocupen lo suficiente, cuando pensemos que podemos ayudar a cambiar o que nuestra ayuda puede ser útil realmente.
Cuando aquellos que nos preocupan estén actuando erróneamente, no debemos preocuparnos por sus comportamientos y sí hacerles ver de forma tranquila y objetiva sus errores.
Si no podemos eliminar la conducta autodestructiva de otros debemos, al menos, no estar enojados con nosotros mismos por no conseguirlo y renunciar a la ideas de mejorar esa situación.
11. Invariablemente existe una solución precisa, correcta y perfecta para los problemas humanos, y que si esta solución perfecta no se encuentra sobreviene la catástrofe
Por qué es irracional:
No existe ni seguridad, ni perfección ni verdad absoluta en el mundo. La búsqueda de seguridad sólo genera ansiedad y expectativas falsas.
Los desastres que la gente imagina que le sobrevendrán si no consiguen una solución correcta a sus problemas no tienen una existencia objetiva, sino que son desastres creados en su mente que, en la medida en que se los crean, les ocurrirá algo catastrófico (como un intenso estado de pánico o desesperanza).
El perfeccionismo induce a resolver los problemas de forma mucho menos “perfecta” que si no se fuera perfeccionista.
Alternativas racionales:
Un individuo racional no se dice a sí mismo que debe conocer la realidad totalmente, o tiene que controlarla, o deben existir soluciones perfectas a todos los problemas.
Cuando se enfrenta a un problema, un individuo racional pensará en varias soluciones posibles a elegir, y elegirá la más factible y no la “perfecta“, sabiendo que todo tiene sus ventajas e inconvenientes.
Deberá buscar entre las opciones extremas (blanco o negro) los puntos intermedios y moderados (grises).
Debe saber que errar es de humanos, pero que sus actos no tienen nada que ver con su valor como ser humano. Sabiendo que sólo aprendemos de realizar intentos y equivocaciones, deberá experimentar una y otra vez hasta dar solución a sus problemas.
El filósofo francés es capaz de llenar auditorios hablando de filosofía | Comte-Sponville reflexiona sobre aspectos cotidianos para vivir mejor | Asegura que la felicidad se consigue a través de la voluntad y de la acción
Dice que la felicidad son sólo momentos de amor a la vida y que pensar sobre la propia vida y vivir el propio pensamiento es filosofar. André Comte – Sponville, francés, ateo, agnóstico y liberal de izquierdas (término de propio acuño) ha demostrado que la filosofía tiene capacidad de reinventarse para llegar al gran público. Acaba de publicar El placer de vivir, un recopilatorio de 101 artículos sobre los aspectos de nuestra cotidianeidad, que ha cosechado en Francia un gran éxito. Comte – Sponville, cuyas influencias filosóficas son Epicuro, losestoicos, Montaigne y Spinoza, es miembro del Comité Consultivo Nacional de Ética Francés.
Usted ha llenado auditorios hablando de filosofía, ¿cómo se consigue este logro en el siglo XXI? El fenómeno de que la filosofía se haya alejado del gran público es algo reciente ya que se remonta al siglo XIX en Alemania. No obstante, durante los 24 siglos anteriores los filósofos se dirigían a sus conciudadanos en la plaza pública, en el ágora, en el jardín, como Epicuro, o a través de los libros, como Voltaire o Rousseau. Yo he querido entroncar con esta tradición.
… Y cuando se consigue que la doctrina filosófica sea accesible al gran público, éste descubre que la filosofía es lo más apasionante del mundo.
¿Por qué un filósofo decide escribir sobre hechos de la vida cotidiana? Primero, porque sentía la necesidad de reflexionar sobre la vida y la vida es cotidiana; en segundo lugar, porque suelo publicar mis artículos en la prensa general, por lo que tienen que cumplir tres exigencias: claridad, concisión y variedad. Es una filosofía que se dirige a todo el mundo y, por lo tanto, tiene que ser clara.
¿Qué es para usted la vida? La vida es todo lo que separa el nacimiento de la muerte, por lo tanto, es lo esencial. Es el objeto principal de la filosofía, que intenta responder a la pregunta: “¿cómo vivir?”. Depende de cómo respondamos a esta pregunta, si nos enfrentamos a la verdad o a la poca verdad, aprenderemos más o menos. Como digo a menudo, se trata de pensar mejor para vivir mejor.
¿Dónde se encuentra la felicidad en lo cotidiano? Para mí es lo que nos gusta, que es lo único que se desea. Deseo y amor van de la mano: si te gustan la música, la filosofía, las matemáticas o el trabajo, proporcionan felicidad.
¿Los hijos son la felicidad? No, son una preocupación que provoca angustia cuando todo funciona bien, porque cuando se pierde uno, es terrible. Yo perdí a primera hija al poco tiempo de que naciera. Sin embargo, los hijos son más importantes que la felicidad.
Lo lamento. Una vez, cuando era un joven filósofo, impartí una conferencia sobre sabiduría y serenidad y una mujer me dijo que tener hijos contradice a la sabiduría. Le di la razón, pero le dije que ese no es el motivo para no tenerlos porque la vida es más importante que la felicidad y tener hijos es dar vida a la vida.
Un argumento tranquilizador para los padres. Es normal que estén preocupados. Amar es temblar, pero es mejor temblar que no amar.
¿La envidia es la confirmación de la infelicidad? Sentir envidia no comporta ser desgraciado, pero es verdad que es difícil ser feliz , porque se desea lo que uno no tiene y se sufre.
¿Qué diferencia la envidia de los celos? La envidia es envidiar lo que no tenemos, en cambio los celos es el temor de perder a alguien.
Montaigne es para usted un referente filosófico, ¿qué es lo que le atrae de su manera de ver el mundo? Me gusta cómo sitúa la vida por encima de la filosofía, o sea, no cree del todo en la filosofía y conoce los engaños que pueden haber en los discursos y en los sistemas. Más tarde, Pascal releyendo a Montaigne, dirá que burlarse de la filosofía es filosofar. Es verdaderamente filosofar.
¿La filosofía está más presente en la vida cotidiana de lo que la gente realmente piensa? Estaría más presente si la gente se tomase el tiempo suficiente para reflexionar, y a menudo digo que filosofar es pensar sobre la vida y, al mismo tiempo, este pensamiento nos obliga a filosofar. Por ejemplo, si te enamoras, no es filosofía, pero si empiezas a pensar qué es lo que te sucede cuando te enamoras, entonces, esto sí que se convierte en filosofía.
A usted le horrorizan las fiestas como la Navidad o el Año Nuevo, ¿qué tienen de malo? Lo que no me gusta es que la gente hace ver que es feliz. Si miramos la televisión, un 24 o un 28 de diciembre, la gente sonríe de oreja a oreja como si la vida fuera maravillosa, cuando en realidad no es distinta de la del 12 de marzo. Lo que me molesta es esta obligación de hacer ver que se es feliz. El mensaje de la Navidad es el niño desnudo, que es como un símbolo de la fragilidad, que se ha convertido en un pretexto del consumismo.
¿Y el deseo, es útil para vivir? Somos seres de deseo. Ya Aristóteles decía que el deseo es la fuerza motriz. 20 siglos más tarde Spinoza decía que era la esencia de la humanidad. O sea, la felicidad no es la ausencia de deseo: si no existe deseo, no hay humanidad.
¿También se pueden desear cosas materiales? Hay tres tipos de deseo. El primero es la esperaza; el segundo, la voluntad y, el tercero, el amor. ¿Cual es la diferencia entre esperanza y voluntad? Pues que la esperanza es un deseo cuya satisfacción no depende de mí, mientras que la voluntad, sí. La felicidad se consigue a través de la voluntad, de la acción. En cambio, la esperanza nos confina al miedo, no puede haber esperanza sin miedo, ni miedo sin esperanza.
Por lo tanto, ¿cuál es la primera lección de sabiduría? Hay que esperar menos y actuar más.
¿Y cuál es la diferencia entre esperanza y amor? La esperanza se refiere a lo que no es y, en cambio, el amor se refiere a lo que es. Sólo esperamos lo irreal y, en cambio, amamos lo real. Para ser feliz lo mejor es desear lo que es. O sea hay dos dimensiones: el deseo que depende de la acción y el que depende del amor.
¿Es feliz quien más sabe o quien más ignora? En el Eclesiastés se dice que el saber implica dolor, pero por mucho que me guste la obra no me atrevería a afirmar eso, no estaría de acuerdo. Creo que la felicidad no depende de lo que sabemos, sino de lo que somos, de lo que hacemos y de lo que deseamos.
¿Qué papel debe jugar la religión en nuestra sociedad? La religión es cada vez menos importante. En nuestros países laicos la política ya no se rige por la religión y nuestras sociedades deben de ser cada vez más laicas y democráticas. Así pues la religión debereía de permanecer en el ámbito privado.
¿Y la moral? Hemos visto que la necesitábamos. Los “progres del 68” -yo soy uno de ellos- creían en algunos eslóganes, como “está prohibido prohibir” o “hacemos sin trabas ni obstáculos”, pero cuando han tenido hijos se han dado cuenta de que es necesario transmitir valores morales a las futuras generaciones y, por lo tanto, ya no es “el prohibido prohibir” sino “el prohibido no prohibir”.
¿Existe la verdad absoluta? Seguramente existe, pero toda verdad es absoluta para mí y todo conocimiento relativo, o sea, que no llegamos nunca a conocer el fondo de la verdad. Por ejemplo, el hecho de que usted y yo estemos aquí hablando es una verdad absoluta, pero la mayor parte de la gente ignora esta verdad y nosotros mismos sólo la conocemos parcialmente.
¿Y qué hay después de la vida? Nada, creo yo. Nadie lo sabe y esto es una razón de más para vivir lo mejor que se pueda.
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