
Ciro Palestra, sastre estrella de trajes para hombre
"Hago cada traje como una obra de arte"
VÍCTOR-M. AMELA - 29/05/2008
Tengo 46 años. Nací en Nápoles, y allí vivo. Soy maestro sastre, un artesano: hago trajes a medida. Estoy casado y tengo un hijo, Salvatore (18), que estudia para sastre. No creo que los políticos italianos hagan nada bien. Soy católico. Pruébese un traje mío ¡y no querrá quitárselo!
¿Cuántos trajes lleva hechos?
Tomo medidas a una treintena de personas al día, y hace 23 años que soy sastre.
¿Qué tienen sus trajes que no tengan otros?
Si vistiese uno, no lo preguntaría.
¿Por qué?
No querría quitárselo: lo sentiría como un guante en su cuerpo, como una segunda piel. No se lo quitaría ni al sentarse a una mesa, ni en el avión, ni en el tren...
Se vende usted muy bien.
Mi padre era sastre, yo soy sastre, mi hijo será sastre. ¡Sólo trabajamos artesanalmente para que cada traje haga feliz a alguien!
¿Quién viste sus trajes?
Los luce muy bien Robert De Niro. También Leonardo DiCaprio, o Tom Cruise, o los sobrinos del príncipe de Gales...
¡Unos ingleses con trajes italianos!
La calidad es la calidad, y ellos tienen el buen gusto de reconocerla donde está.
¿Cuál es la singularidad de sus trajes?
Los hago a medida, con las mejores telas del mundo y con todas sus piezas cortadas a mano. Tomo las medidas del cliente, cortamos las piezas a mano, las cosemos a mano, bordamos los bolsillos y los ojales a mano, y cosemos a mano los botones con hilo de seda...
¿Cuál es el momento más delicado?
El ensamblaje de las mangas en el cuerpo de la chaqueta. Lo hacemos de modo tan extraordinariamente fino que tiene nombre propio: se le conoce como hombro napolitano.
¿Cómo es el hombro napolitano?
Toque el hombro de mi americana, toque.
Suave, flexible, no noto la costura, parece todo de una misma pieza...
El hombro de su americana, de estilo inglés, fíjese qué rígido, qué aparatoso, buf...
Vaya, lo siento.
El hombro napolitano logra que vestir una de estas americanas resulte tan suave como llevar una camisa. Mi americana, ¿ve?, ha viajado doblada en la maleta, y mírela: ¡está impecable! Ninguna americana viaja mejor.
¿Cuánto me costaría un traje suyo?
Depende de la calidad de la tela: las hay de vicuña, seda, cachemira, lino, lino con cachemira, con algodón, lino con bambú...
¿Bambú?
Sí, hilo de caña de bambú. Y telas de lanas finísimas: la diamante azul (lana súper 200), lanas superprensadas como las de 14 micras, 13,5 micras, 13,2 micras...
Si fuese uno de los más sencillitos...
Cuatro mil euros.
Es dinero...
Cuarenta personas habrán trabajado a mano en su traje durante 25 horas. Con toda la atención, paciencia y pasión. ¡No habrá en todo el mundo otro traje igual, y ningún otro traje del planeta le sentará tan bien ni le hará sentir tan cómodo, tan seguro!
Lo dice como si un traje suyo pudiese cambiarle la vida a alguien.
Más de un cliente me ha dicho que, desde que lleva el traje, todo ha empezado a funcionarle mejor...
¿Puede un traje ser una obra de arte?
Hago cada traje como una obra de arte: me cuesta desprenderme de él. Son hijos ¡y los reconocería a todos si los viese por la calle!
¿Qué traje ha sido el más costoso de los que ha confeccionado hasta ahora?
Uno de 27.000 euros. Era de tela de vicuña.
¿Para quién?
Nos requieren mucho los potentados rusos.
Ese traje ¿era para Putin?
Euuuh... ¿Siguiente pregunta?
¡Ajá: Putin! ¿Quién es la persona más elegante a la que ha vestido?
Antonio De Matteis, presidente de Kiton, compañía napolitana en la que trabajo desde hace seis años: ¡encarna la esencia de nuestro estilo napolitano, es un tipo de una sublime elegancia! Me gustaba mucho también el viejo Agnelli...
¿Qué cliente le ha hecho la petición más llamativa?
Uno que tiene seis casas en distintos puntos del mundo, y me ha pedido seis trajes para tener uno siempre disponible en cada casa.
¿Cuál es el traje más llamativo que ha confeccionado?
Uno de color rojo Ferrari para un apasionado de Ferrari. Para otro hice una americana de color celeste con forro de seda con los colores de la bandera italiana. Para un alemán, una en verde pistacho...
¿Qué colores son los más frecuentes?
Gris antracita, azul marino, azul noche, marrón canela...
¿En qué país diría que visten mejor?
¿Después de Nápoles, no? Sería Italia en general, aunque Alemania está mejorando mucho, y Estados Unidos...
¿Y España?
Les queda bastante que mejorar. Aconsejo que se fijen en nosotros, los napolitanos, pues movemos el cuerpo de un modo semejante al de ustedes, y tenemos pinta similar.
¿Qué tal viste Berlusconi?
Siempre igual, uniforme, monótono.
¿Quién ha sido su cliente más difícil?
Hay cosas que prefiero no contar...
Cuando toma medidas a un cliente, ¿en qué parte de su cuerpo afina más?
En el tórax: ¡ahí está el cliente! Luego, en la cintura, en el hombro, en la espalda...
¿A quién le gustaría hacerle un traje?
¡A su presidente del Gobierno, a Zapatero!
¿Le interesa su percha por algo?
Sus brazos largos, espalda algo cargada, hombros estrechos... ¡son todo un reto! Me estimula, creo que ahí haría un trabajo interesante, haría un traje idóneo para él.
La Contra
Maestría
Encuentro a Ciro Palestra (¡qué eufónicos son los nombres italianos!) tomando medidas a un cliente en Aramis, la tienda de la Diagonal en la que Kiton, la firma de trajes exclusivos para la que trabaja, ha convocado un trunk show (cita abierta con clientes). Palestra es una estrella, uno de los más reputados sastres de trajes para hombres: multimillonarios, potentados, artistas de todo el mundo quieren que los vista. Aprendió su oficio de su padre ( "me enseñó pasión, paciencia y humildad") y ejerce su maestría en una escuela montada por Kiton para que los sastres artesanos no desaparezcan. Le veo tan a gusto en su traje hecho por él mismo que me siento incómodo en mi americana de serie.
La sastrería artesanal es un bello oficio o profesión que actualmente muy pocos son los sastres que lo cultivan. La gran mayoría de los sastres utilizan insumos y sistemas de confección que la tecnología ofrece a gremio sartorial con el objeto de simplificar el proceso tradicional de la confección de un traje ahorrandose muchas horas hombre. sin embargo, el producto no tiene la calidad que se obtiene con la hechura a mano que obviamente marca la diferencia. Por ello, felicito al colega Ciro PALESTRA, POR ESA PASIÓN, PACIENCIA Y HUMILDAD que a él lo caracteriza.
La Federación Mundial de Maestros Sastres, debe inculcar estos valores, para evitar que la sastrería pierda su espacio en nuestra sociedad.
Publicado por: HUGO JESUS ONOFRE CARDENAS | diciembre 10, 2011 en 08:39 p.m.
yo soy diseñador sastre y me gustaría conocerte
Publicado por: Carlos Claudio Salvo | enero 28, 2012 en 08:13 a.m.