Domingo 6 de enero de 2008
Entrevista / Los exitosos libros del escritor llegan a LA NACION
"El secreto es hacer que la gente crea"
Wilbur Smith reivindica el relato de aventuras y afirma que busca generar confianza en sus lectores
Como sus libros, que vende de a millones a un público que los espera ansioso, Wilbur Smith es directo, concreto y convincente. "El arte de ser un escritor de ficción es lograr que la gente crea", afirma, sin perder la sonrisa, el autor de best sellers de aventuras siempre ubicadas en Africa, su tierra natal, que lleva vendidos más de 80 millones de ejemplares en todo el mundo, y cuyas novelas llegarán semanalmente a los lectores de LA NACION desde el viernes próximo.
Creador de una verdadera "galaxia de personajes", como dice, él mismo es una usina productora de ficción. Parte del año trabaja en sus novelas y reparte la otra entre la promoción y sus deportes favoritos, como la caza y el esquí, que lo llevan por todo el mundo, Argentina incluida.
Nacido en 1933 en la actual Zambia, de familia británica, Smith cuenta su vida como lo haría con una de sus ficciones. Hay un padre irritable y severo; una madre suave e inclinada a la lectura; un abuelo que le enseñó a disparar su primer rifle; una infancia en un rancho de la sabana africana; el paso traumático por un internado en Sudáfrica y la imagen romántica de una Africa "salvaje" y mágica, como los occidentales suelen ver. Smith, de 74 años, comenzó a publicar sus novelas en 1964, y hoy suman 32 libros, la mayoría de ellos partes de sagas familiares o situadas en el antiguo Egipto.
"Ser un best seller consiste en construir una relación de confianza con los lectores", explica, en diálogo con LA NACION, y no le molesta hablar del costado comercial de sus libros, que muchos reconocen por su nombre en la tapa aunque nunca lo hayan leído. "Shakespeare era un escritor popular en su tiempo y hoy es la mayor figura literaria de la lengua inglesa", dice, y sonríe.
-¿Por qué cree que los libros de aventuras continúan siendo tan populares?
-Creo que es una necesidad de la gente, que viene desde la época en que vivíamos en las cavernas y nos reuníamos alrededor del fuego. Es el hecho de contar historias. Los más viejos las escuchan porque les recuerdan sus propias experiencias. Y los más jóvenes lo hacen porque aprenden; relatos sobre brujas, seres míticos, héroes salvadores. Por eso no podemos prescindir de la televisión, el cine y los libros. Yo soy un narrador de historias.
-La ficción de aventuras solía representar lugares exóticos, donde el lector nunca había estado o nunca iba a ir. ¿Cómo funciona eso ahora, cuando aparentemente podemos ir a cualquier parte o verlo por televisión?
-Creo que los lugares exóticos del mundo hoy están en la imaginación, en la reconstrucción de cierto tiempo en nuestra historia, o de la historia de otro país, o a través de los ojos de alguien que estuvo allí. Son lugares a los que no se puede viajar.
-¿Cómo elige un tema para su próxima novela?
-El tema se elige a sí mismo. Durante todo este tiempo, he creado una galaxia completa de personajes de los cuales elegir, generaciones completas, y todos ellos claman por mi atención. Tienen vida propia y son muy demandantes.
-¿Hasta qué punto su ficción es autobiográfica?
-Todos los escritores de ficción ponen algo de sí mismos para hacer la escritura interesante para ellos mismos. No se escribe en el vacío. Cuando imagino una situación, o cómo un personaje reaccionaría, estoy pensando en cómo yo reaccionaría. A veces soy yo, pero un yo diferente, a menudo el yo que quisiera ser, o el que temo que podría convertirme.
-Uno de sus primeros editores le aconsejó que sólo escribiera acerca de cosas que conoce bien. ¿Fue un buen consejo?
-Absolutamente. No hay otro modo de escribir. Si alguien escribe sobre un país que no conoce mucho, el lector lo nota, duda y pierde interés. Africa es un tema central en mi vida; escribo exclusivamente sobre ella. Amo el continente, siento que lo conozco bien. El arte de ser un escritor de ficción es hacer que la gente crea, transportarlos a otro mundo, a un estado de ánimo, hacer que se interesen y se preocupen por los personajes.
-También le aconsejaron que no pensara en los lectores al escribir. Pero parece muy interesado en mantener su relación con ellos.
-Sí, pero una vez que el libro está escrito. Cuando escribo lo hago para mí. He aprendido que lo que me interesa y el modo como lo veo coincide con el interés de otros. Si yo creo en la historia, todo el mundo me sigue.
-¿Cuál es el secreto de un best seller ?
-En mi caso, no en el de éxitos explosivos como Harry Potter , un best seller tiene que ver con construir una relación de confianza con mis lectores, lograr que estén dispuestos a comprar mis libros. Una manera de mirarlo, aunque suene comercial, es que mi nombre en la tapa es más grande que el título del libro. La gente compra el nombre y tiene confianza en que van a encontrar lo que esperan. Si uno los decepciona, la relación empieza a resquebrajarse. Hay que tener cuidado de no sorprender a la gente demasiado. Aceptarán cierta cantidad de sorpresa, pero si empezara a escribir poesía, dejaría de ser un best seller .
-¿Qué diría a quienes critican los best sellers como lectura fácil?
-Diría que el fútbol no es golf; que el squash no es tenis. Son deportes, pero el objeto, el juego y las reglas son diferentes. No estoy tan seguro de la distinción entre ser un escritor popular y uno literario. ¿Qué es Shakespeare? ¿Es popular? Lo era; él escribía para la gente, escribía historias groseras y violentas para su época, y hoy es la gran figura literaria de la lengua inglesa. El empezó siendo popular y terminó siendo literatura. No sé si yo llegaré a ser literatura, pero soy un narrador de historias.
Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION

Comments